La marcha de los científicos

Quizá, no tenga el mismo impacto de las marchas que en Venezuela claman por sacar del poder a Maduro, quien en su último exceso tuvo la puntada de decir, sobre el manifestante que se desnudó, quien pedía a las Fuerzas Armadas que no arrojaran más bombas, que lo mejor ...

Quizá, no tenga el mismo impacto de las marchas que en Venezuela claman por sacar del poder a Maduro, quien en su último exceso tuvo la puntada de decir, sobre el manifestante que se desnudó, quien pedía a las Fuerzas Armadas que no arrojaran más bombas, que lo mejor es que no se le cayó un jabón, porque la imagen hubiera sido terrible. El joven desnudo, fue arrestado después de ser rociado con gas lacrimógeno y perdigones hasta que se cansaron los orangutanes al servicio del dictadorzuelo. Pero una marcha que no debe de pasar desapercibida, es la que en la Ciudad de México a encabezaron investigadores, académicos y estudiantes, además de asociaciones civiles para pedir que el gobierno federal destine el uno por ciento del Producto Interno Bruto para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en toda la nación.

Cabe señalar que lo anterior, no es una ocurrencia, está establecido en la Ley de Ciencia y Tecnología que, como muchas otras se incumple.

Creo que es clara la lección de los últimos años. Ya no es negocio ser maquillador ni país proveedor de materia prima. En el caso de armar pantallas y coches, tenemos el grave problema de no ser los dueños de ninguna patente de lo que estamos armando. Y si a esto le sumamos la tirria que nos trae el señor Trump de quitarnos esos negocios, entenderemos el valor de ser los desarrolladores de la tecnología que nuestra calificada mano de obra ensambla.

Vender petróleo no es ni será ya una opción para desarrollar un país como el nuestro. Creo que desatendemos una gran oportunidad, quejándonos tanto de la deportación de los famosos dreamers mexicanos, aquellos que están en Estados Unidos amparados en el programa DACA que estableció el presidente Obama. Lejos de darnos golpes de pecho y culpar a Trump de esta “supuesta” desgracia, deberíamos de capitalizarla. Hay miles de los mejores estudiantes mexicanos en universidades en el vecino país del norte, cursando carreras de excelencia que nos permitirían un desarrollo tecnológico importante, si los acogemos y los colocamos en escuelas que les permitan desarrollar sus capacidades, podremos aspirar a un mejor futuro como nación. Lo anterior debe ir de la mano con programas de crecimiento con empresas nacionales.

Del mismo modo debemos de entender que otro de los rubros que nos pueden ayudar a detonar el desarrollo nacional es el turismo. Pese a todo, está actividad económica es muy noble. Por ejemplo, esta Semana Santa y de Pascua 2017, fue la mejor en 9 años en Guerrero, acudieron casi un millón cien mil turistas, con una ocupación promedio en las dos semanas de 74% por ciento. En el caso de Quintana Roo, el éxito fue rotundo, también fue una cifra récord, la ocupación hotelera en este paraíso se mantuvo en 99% en las dos semanas, recibiendo a casi un millón 600 mil turistas, en esos días el aeropuerto de Cancún tuvo un movimiento tremendo, con un promedio de 500 operaciones diarias y picos de 600. Por las cifras aquí expuestas es evidente la impresionante veta que tienen nuestro país para poder explotar el sector de servicios y, al mismo tiempo, mostrar las maravillas nacionales al mundo, combinando una oferta hotelera para todos los bolsillos, una atención inigualable por destino alguno del mundo y, finalmente, combinar la sustentabilidad con el disfrute de los lugares, tanto de mar como de pueblos mágicos.

Así que regresando a esta marcha, que, seguramente, no recibirá las primeras planas, yo sí quiero hacer conciencia con usted, de que no podemos permitir que se recorte el presupuesto destinado a la ciencia, así como también que se reduzcan las becas de posgrado que asigna el Conacyt.

Esta marcha formó parte de las manifestaciones en el mundo para dejar en claro cómo la ciencia impacta de forma fundamental el desarrollo de los países en todos los rubros, social, económico y hasta político. Pero en México debemos de ser consientes de que implica un cambio de rumbo, de paradigmas, el establecimiento de políticas públicas que nos permitan ser dueños de las patentes y no quienes soldamos las piezas.

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