Tequila, orgullo compartido
Este fin de semana he vivido una experiencia extraordinaria. Me he dado cuenta de la capacidad de los mexicanos para cuidar y expandir una bebida que es patrimonio, cultura e historia: el tequila. Fui invitado por el Consejo Regulador del Tequila y la Casa Patrón a vivir ...
Este fin de semana he vivido una experiencia extraordinaria. Me he dado cuenta de la capacidad de los mexicanos para cuidar y expandir una bebida que es patrimonio, cultura e historia: el tequila. Fui invitado por el Consejo Regulador del Tequila y la Casa Patrón a vivir el apasionante proceso de fabricación. La Hacienda Patrón está ubicada en el municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco. La hacienda es una construcción majestuosa, en la entrada cuelga una lámpara de toneladas hecha de vidrio soplado que en colores y texturas ejemplifica el proceso de elaboración de la bebida. Toda la decoración es obra de artesanos de la región. Tiene una veintena de habitaciones, un par de terrazas y un comedor con un bar en donde se exhiben los logros de la casa. El tesoro que se extrae del agave es elaborado de forma artesanal. Patrón no tiene tierras propias, respeta a los agricultores con los que tiene pactados pedidos hasta el 2024. La CRT tiene georeferenciado todo el campo en donde está sembrado el agave tequilana weber azul, único reconocido para la elaboración del tequila. La CRT ha dotado a los productores de tecnología para elevar su producción y minimizar las plagas. El agave es la materia prima más cara de cualquier bebida del mundo, pues de la siembra a la cosecha pasan, 6 años. El proceso es largo, el jimador lleva las piñas a los hornos, donde se cuecen, luego irán a la tahona para extraer el mosco que fermentará el líquido. De ahí a la destilación hasta que se tenga un producto que será puesto a madurar en una variedad de barricas. De ahí hasta la creatividad y el conocimiento del maestro tequilero Francisco Alcaraz, quien con maestría ha creado desde el puro y tradicional blanco hasta un tequila tan raro y especial como el Patrón Lalique con un costo de siete mil 500 dólares por botella. En todo el proceso el CRT es el garante de la calidad y autenticidad del producto. Incluso, se han convertido en la policía del tequila en el mundo. Detectando a malos empresarios que han exportado una bebida basada en alcohol etílico a otras partes del mundo diciendo que es tequila.
Yo me había quedado en la época en que Tequila Patrón era maquillada por otra productora y envasado para el mercado gringo, con una calidad bastante discutible. El éxito anterior de Patrón en el extranjero se le puede atribuir a la mercadotecnia y a la habilidad de John Paul Dejoria, quien en 1980 junto con Paul Mitchell creó una de las marcas más exitosas de productos de belleza. Y que con 700 dólares prestados y en su coche iban de estética en estética, ofreciendo demostraciones de sus productos de forma gratuita. Muchas noches de dormir en el coche, muchos sacrificios que hoy detonaron en una empresa que cuesta más de 900 millones de dólares. En el caso del tequila, Dejoria entendió que al producto, emblema nacional había, que respetarlo y honrarlo, y decidió hace 12 años invertir en una planta de elaboración de tequila con mexicanos que fabricaran el mejor tequila. Y lo sorprendente es lo que se puede lograr con la colaboración de empresarios inteligentes, como Dejoria, estadunidense, que cree y respeta a México. Que la frontera es un pretexto de cooperación y una invitación al éxito. En Patrón, propiedad de un gringo vi y conocí a mexicanos conocedores y dedicados, apasionados por el tequila, que además aman a su empresa y que son testimonio viviente de la locura y amor por México. Los empleados son muestra de lo fregones que somos, no importando de dónde sea la nacionalidad del dueño. El mundo actual requiere un poco más de amor y respeto, menos barreras y enfrentamientos.
Y algo aún más mexicano que rescato es el Consejo Regulador del Tequila. Un organismo técnico, pero con inteligencia emocional. Que se ha dedicado a defender una denominación de origen, que nos ha llenado de satisfacción durante 20 años. Bien dirigido y mejor orientado, con el interés puesto en que una bebida orgullo nacional haya crecido hasta un límite impensable exportando 400 litros de tequila por minuto, lo que significa el 70% de la producción, lo que se convierte en 198 millones de litros de producción al año.
Sin duda, en México el CRT y empresas como Patrón, sin excluir a maravillas nacionales como Casa Cuervo, Sauza, Orendain y tantas otras, son buenas noticias que vienen del empresariado, que nada tienen que ver con el gobierno. Y desde aquí, un reconocimiento a todas ellas que con calidad, inversión, mercadotecnia y orgullo por este país nos hacen sentir muy orgullosos. Gracias a Jalisco y a todos los estados dentro de la NOM por preservar el sentido del orgullo. Gracias al Consejo Regulador del Tequila por ser garante de un orgullo nacional.
