La Bestia

Llegó la era de La Bestia. Ésa en la que una bestia llevará en sus entrañas otra. Es decir, la mítica limusina Cadillac llevará en su interior al Presidente de EU. Una bestia transportando a otra. El discurso inaugural de Trump, como lo dijo Yuriria Sierra, será ...

Llegó la era de La Bestia. Ésa en la que una bestia llevará en sus entrañas otra. Es decir, la mítica limusina Cadillac llevará en su interior al Presidente de EU. Una bestia transportando a otra. El discurso inaugural de Trump, como lo dijo Yuriria Sierra, será célebre, por mediocre, lugares comunes, incluso, trasciende la utilización de guiones de películas. El copete inenarrable, la boca de olán no se movió ni un centímetro de sus incendiarias posiciones. América para los americanos, diría Marshall, pero sin el mundo, dice Trump.

Me gustó mucho lo constructivo de la columna de Pascal Beltrán del Río, quien retomando la teoría del senador

Patricio Martínez ha planteado los errores de medición en la frontera, acordados en el acuerdo McLane-Ocampo y creando un equívoco jurídico, esto se erigía como una defensa adecuada y digna contra las jaladas de Trump.

En la extradición de El Chapo podemos ver las ideas simplistas del canijo werito. Dentro de las acusaciones en contra de Guzmán Loera está la introducción de droga a EU por medio de submarino. Sería bueno que controle las ansias de sus compatriotas de tronárselas, porque para drogarse siempre habrá forma. Estoy convencido de que cuando el aliciente para vencer a un muro es el hambre, el mejor colado de concreto se convierte en aire. Para Trump el muro será su memorial o su legado.

Mientras todo esto sucede en EU, nosotros hemos tenido  un comienzo de año atribulado desde 1994. De Playa del Carmen y el Blue Parrot, del chavo de Monterrey y del gasolinazo Trump no tiene culpa. La tenemos nosotros. Del ratero de Javier Duarte y los casos de niños que perdieron la lucha contra el cáncer por tratamiento deficiente, nada tuvo que ver Trump. Ésa es nuestra propia porquería, la hemos cultivado y solapado sociedad y gobierno. La sociedad permitió que el niño regiomontano creciera en un entorno hostil y violento. El niño aprendió a que no se debe soñar porque le enseñamos a dejar de sorprenderse ante un puñado de asesinatos que ocurren a diario como si se tratara de indicadores económicos ¿Qué carajo le hicimos a nuestros niños y a nuestros jóvenes?

Ante lo anterior, todos nuestros dramas no tienen nada que ver con Trump. Tienen que ver con nuestro “valemadrismo”. Hemos dejado de lado al de junto, hemos desdeñado el amor por México, pues el vecino no significa más allá de un voto en la asamblea de condóminos o un tipo molesto con un estilo de vida que no es de nuestro interés.

Lo que sucedió en Monterrey tiene un potencial espeluznante de repetición. El fenómeno llamado en el vecino como copycat, los imitadores, pueden despertar. Cuántos niños más con odio en las entrañas, con pistolas, con ira están escondidos en las aulas. Como siempre en nuestro país, nos gusta desviar la discusión de lo más importante. La polémica empezó a centrarse en quién y cómo pudo circular el video de la agresión en el Colegio Americano del Noreste. Me recordó de inmediato a la Guardería ABC, cuyo saldo fue de 49 bebés muertos, y que por un tiempo tuvo de culpable a Platanito por contar un mal chiste. ¿Quién filtró el video de los sangrientos hechos? ¡A quién le importa! A mí me importa saber qué hay detrás, de la decisión de un niño, de llevar una pistola, de disparar con frialdad y con más sangre congelada, quitarse la vida. La sociedad está pudriéndose, huele mal y nosotros con preguntas idiotas.

El amor es la única posibilidad de salvarnos, de regresarnos a un camino de reconstrucción social. Tenemos que volver a amar a México, a preguntarnos por el otro, a cuidarlo, como parte integrante de nuestro país y sociedad, debe de ser importante el de enfrente sólo porque es miembro del mismo cuerpo social, lejos de su color, de su preferencia sexual o de la incomodidad que nos genere su estilo de vida.

Alguien tiene que decirle a los políticos de este país que están destruyendo todo. Que en pos del poder en 2018 están a punto de ser dueños de un país que estará en coma o, quizá, en vida vegetal cuando quieran ganarlo. La sangre y el oxígeno que necesita México debe y deberá de ser el amor y la recomposición social.

Estoy cansado de tanto dolor innecesario, de tantas lágrimas, de ver rostros desolados. No merecemos esto, somos un pueblo grande y poderoso, un pueblo amoroso, no somos los inadaptados que el mundo presenta, no somos los asesinos que retratan. ¡Somos más los que nos la rifamos por México, los exitosos, los buenos, los que amamos al país y al de junto!

No quiero más lágrimas para este país, quiero que dejemos de llorar porque ha salido el sol, no porque se nos secaron los ojos. México, despierta, entiende que tu enemigo no es un imbécil en Washington, sino tu incapacidad de ordenarte y amarte.

Temas: