Zacatecas, equilibrista del presidencialismo
La esperanza en la recuperación de la tranquilidad.
Zacatecas en la idiosincrasia mexicana suena a comarca con mucho pasado y escaso presente. Recientemente, su nombre ha ocupado las primeras planas, la radio, la televisión y las redes sociales. La violencia desatada por el crimen organizado —signo de nuestra era—, ha dejado marcas de sangre y un temor a la continuación del terror por las batallas entre los carteles que causan masacres.
Lo peor, lo que más impotencia genera es que la tragedia ocurre en presencia de la mayor presencia de efectivos militares de la historia zacatecana, refuerzos que, desde hace semanas, llegaron para custodiar la zona por orden presidencial. Paradójicamente, a medida que más presencia militar llegaba más se agrava la situación. Al margen de las policías locales (municipales y estatales) colonizados o tripulados desde hace tiempo por los narcotraficantes; la esperanza en la recuperación de la tranquilidad de la otrora pacífica región, pende de la palabra del presidente de la República López Obrador que fue a instalar allá un plan para tales efectos y que no ha conseguido resultados.
La historia de la relación entre Zacatecas y la Federación como expresión de la voluntad presidencialista ha sido dispareja. Cuna del liberalismo y del federalismo, afluentes del presidencialismo mexicano, Zacatecas se ha sentido históricamente defraudada y a pesar de su lealtad a las causas: la independencia federalista; la reforma liberal y juarista y, también a la causa revolucionaria a pesar de las consecuencias.
En el sentimiento hondo de la “zacatecanidad” afloran reproches que, sin embargo, nunca se han hecho efectivos cuando acontece la próxima emergencia nacionalista que demanda valor y entrega regional.
Sin embargo, no debiera confundirse la lealtad de la comarca zacatecana y sus exponentes locales, con docilidad o sumisión ilegítimas, para muestras:
1.- Era presidente Vicente Guerrero cuando Zacatecas se negó a publicar un decreto expedido por el segundo mandatario de la historia mexicana, ¿por qué? Restringía la libertad de prensa. Nada más.
2.- En mayo de 1835, el federalista Francisco García Salinas enfrentó (aunque fue vencido), al poderoso —por esos momentos centralista— general Antonio López de Santana en la Batalla de Guadalupe.
El gobierno central consideró a Zacatecas en rebeldía. En castigo fueron incautadas sus riquezas, enajenadas sus minas y el manejo de la Casa de Moneda que producía la mitad de la emisión nacional.
3.-Durante el peregrinar del presidente Benito Juárez en 1866, recorría Zacatecas. Miramón en Jalisco, decidió perseguirlo.
Juárez permaneció en Zacatecas acompañado y protegido por el gobernador liberal Miguel Auza. Literalmente, así lo dijo luego Miramón: “Se nos escapó de las manos”.
La historia revela pasajes del espíritu rebelde de los zacatecanos y a veces con ello el germen de la trascendencia nacional. El general Pánfilo Natera se sublevaba en Zacatecas en 1914, se dice que pidió refuerzo total a Villa y aquel tuvo su más grande insubordinación a Carranza. El coahuilense le había ordenado dividir sus fuerzas para ayudar a Natera en Zacatecas y, a la vez, proveer regimientos al centro del país. El centauro del norte entró a Zacatecas con todo su ejército y esa fue la batalla decisiva de la Revolución: la Toma de Zacatecas.
