Presidentes mexicanos y sus homólogos norteamericanos (afines o acérrimos)

Siempre será una prueba de fuego sobrellevar la relación bilateral con el vecino del norte, el mayor socio comercial y, todavía, la potencia económica y militar más grande del mundo. Los mandatarios mexicanos y estadunidenses se han identificado ose repelen. Adolfo ...

Siempre será una prueba de fuego sobrellevar la relación bilateral con el vecino del norte, el mayor socio comercial y, todavía, la potencia económica y militar más grande del mundo.

Los mandatarios mexicanos y estadunidenses se han identificado o se repelen.

Adolfo López Mateos apoyó a John F. Kennedy (demócrata). México votó contra Cuba en el consejo de la OEA cuando la Crisis de los Misiles.

Gustavo Díaz Ordaz mantuvo un vínculo extraordinario con Lyndon B. Johnson, quien hizo la entrega oficial a México de El Chamizal en 1967.

En cambio, Luis Echeverría se reunió en dos ocasiones con el republicano Richard Nixon. Saltaron chispas. Nixon exigía adhesión a la política anticomunista de EU, mientras que el mandatario mexicano defendió a Fidel Castro y a Salvador Allende de Chile.

Otra pésima relación entre los mandatarios de ambas naciones tuvo lugar entre José López Portillo y Jimmy Carter. Hubo presiones por el precio del petróleo y por la vocación solidaria de México con Cuba: La “bonanza petrolera” concedió a López Portillo la ventaja en los intercambios de ironía con su homólogo.

Miguel de la Madrid con un talante elegante estuvo, sin embargo, en desacuerdo con el republicano Ronald Reagan en cuanto al conflicto centroamericano (especialmente por el caso de Nicaragua) y los apoyos de Washington al Grupo Contadora.

Carlos Salinas de Gortari hizo buena relación con George Bush (padre), a eso se debió la negociación del Tratado de Libre Comercio, clave para la economía mexicana. El presidente mexicano aceptó reunirse en California en plena carrera electoral. Salinas, en una acción inapropiada, evidenció que apostaba en la reelección de George Bush. Lo primero que hizo Bill Clinton fue modificar el TLC con nuestro país.

Sin embargo, Bill Clinton mantuvo un excelente entendimiento con Ernesto Zedillo, quien autorizó un préstamo de emergencia por 20 mil millones de dólares.

Vicente Fox tuvo grandes afinidades con George W. Bush (hijo), pero no consiguió un acuerdo migratorio tras los atentados del 11-S.

Felipe Calderón fue un crítico agudo de las leyes antiinmigrantes del estado de Arizona, entonces gobernado por el Partido Republicano. Obama coincidió al declarar que las familias mexicanoamericanas llevaban siglos en ese país. Sin embargo, el carismático Obama expulsó más inmigrantes del territorio estadunidense que cualquier otro.

Enrique Peña Nieto quiso recomponer la relación con Obama e impulsó la creación del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN).

Donald Trump arribó a la Casa Blanca e incendió la relación con agresiones a los mexicanos, el presidente Peña afirmó:

“…presidente Trump: Si usted quiere llegar a acuerdos con México, dialoguemos con seriedad y espíritu constructivo…”. A Peña Nieto, le salió carísimo haber ido a ver a Trump y era entendible, pareció sumiso por las hostilidades verbales de Trump en contra del país azteca y su muro. Curiosamente y, contrario a su discurso de campaña, Andrés Manuel López Obrador fue dócil en su encuentro con Trump. Se esperaba algún grado de reclamo frente a las ofensas constantes a los mexicanos en general y especialmente a los inmigrantes de nuestra nacionalidad y, luego le tomó aprecio, demoró casi un mes en reconocer el triunfo de Biden. Al demócrata Biden —como López Portillo a Carter—, lo “dobló” al hacerlo venir y obligarlo a aterrizar en el polémico aeropuerto AIFA. Veremos si haber cedido en disponer a las tropas mexicanas para frenar a los inmigrantes del sur que cruzan por México sirvió de algo.

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