Presidentes mexicanos (pacifistas o neutrales)
A propósito de la Guerra en Ucrania. No, perdón, de la invasión de Ucrania por las tropas rusas, el Estado mexicano ha sido ambivalente. Por un lado, ha condenado el envío de armamentos a Kiev en auxilio a la nación invadida, pero ha votado en contra de la anexión de ...
A propósito de la Guerra en Ucrania. No, perdón, de la invasión de Ucrania por las tropas rusas, el Estado mexicano ha sido ambivalente. Por un lado, ha condenado el envío de armamentos a Kiev (en auxilio a la nación invadida), pero ha votado en contra de la anexión de territorios ucranianos a Rusia.
La histórica época de oro de la política exterior mexicana (de 1938 a 1982), se podía resumir en el exitoso activismo de los cancilleres y los embajadores mexicanos que cabildeaban en los pasillos de la ONU y que desde la SRE, en Tlatelolco, calmaban tormentas y domesticaban tempestades y, normalmente, el papel de México quedaba bien con Dios y con el diablo.
Con la guerra civil española y el golpe de Francisco Franco, el presidente Lázaro Cárdenas dio apoyo a la República Española enviando armas y dinero a los republicanos que estaban en contra del dictador, y México abrió sus puertas para dar asilo político a los miles de ciudadanos españoles exiliados y rompió relaciones con la dictadura de Franco.
Durante la Segunda Guerra Mundial, México no quiso involucrarse, en primera instancia, en el conflicto.
Al producirse el ataque japonés contra la base naval Pearl Harbor en 1941, el gobierno mexicano, cumpliendo con sus compromisos contraídos en las Conferencias Internacionales y en solidaridad con Estados Unidos, rompió relaciones diplomáticas y consulares con los países del Eje y las reanudó con Inglaterra, rotas desde la expropiación de 1938.
Finalmente, México entró de lleno al conflicto enviando el famoso Escuadrón 201. Durante la Guerra Fría, México mantuvo una postura ambigua, los presidentes Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz mantuvieron una posición neutral, mientras que Luis Echeverría y José López Portillo promovieron la “izquierda latinoamericana”, pero con cautela. Estados Unidos promovió y apoyó golpes de Estado y regímenes dictatoriales en diversos países latinoamericanos para contrarrestar el avance del social-comunismo.
En la guerra de Yom Kipur, los países árabes interrumpieron la exportación de petróleo a Estados Unidos para presionar al gobierno de Washington en su apoyo al Estado de Israel, por lo que el presidente López Portillo decide crear el Plan Global de Desarrollo. Plan basado en la generación de divisas que produjera la explotación de petróleo, colocando a esta industria como el motor de crecimiento del país.
El 16 de enero de 1991 dio inicio la guerra en el Golfo Pérsico, pero los efectos económicos de la misma se dejaron sentir desde el 2 de agosto de 1990, fecha en que, a consecuencia de la invasión iraquí a Kuwait, los mercados internacionales financieros, bursátiles y de materias primas modificaron drásticamente su comportamiento; dentro de ellos, el más afectado y uno de los más importantes es el mercado petrolero. El presidente Carlos Salinas de Gortari decide depender cada vez menos del petróleo y alcanza el histórico Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, por lo que la postura de nuestro país ante el conflicto fue reservada.
En 2013 surge la guerra en Siria y el presidente Enrique Peña Nieto respalda la propuesta de que el gobierno de este país entregue su arsenal de armas químicas a la comunidad internacional a fin de que éstas sean aseguradas, verificadas y destruidas, marcando la fidelidad del Estado mexicano a favor del desarme y de la proscripción de las armas de destrucción en masa.
Hoy ante el conflicto con Ucrania, hemos visto una posición contradictoria del presidente Andrés Manuel López Obrador.
El presidente Zelenski de Ucrania ha pedido a los mexicanos, ante el Congreso de la Unión, que se ponga del lado de Kiev, que apele al derecho internacional, a la paz y a la solidaridad con el pueblo ucraniano. Existe entre los legisladores de México, una división de poderes. Pero, absurdamente, los grupos parlamentarios “procomunista” por la internacional socialista hablan de haber allá una guerra, o sea que hay doy partes iguales enfrentadas. ¡Falso! Que el Estado mexicano debe mantenerse neutral, que no debemos interferir.
En fin. Esto no es una cuestión ideológica (postsoviética).
Esto es una cuestión de pacifismo o neutralismo. El pacifismo asume consecuencias y fustiga al agresor. La neutralidad es timorata o por lo menos insolidaria.
