Presidentes mexicanos frente a guerras mundiales

Puede parecer excesivo intitular así esta colaboración a Excélsior, dado que el conflicto RusiaUcrania que, con lamento vivimos, aparenta para algunos sólo un conflicto armado entre esas naciones hermanas, divididas por la geopolítica en el contexto de la Segunda ...

Puede parecer excesivo intitular así esta colaboración a Excélsior, dado que el conflicto Rusia-Ucrania que, con lamento vivimos, aparenta para algunos sólo un conflicto armado entre esas naciones hermanas, divididas por la geopolítica en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (más exactamente después, al terminar la Guerra Fría, sellada con la caída del Muro de Berlín en 1989, que desgajó a la URSS y sus satélites, incluida Ucrania).

No pocos analistas lanzaron alertas acerca de ser esta guerra (la de 2022) la conflagración que desencadenará la hecatombe nuclear o la temible ¡Tercera Guerra Mundial!

Regresando al punto de partida, justo cuando comenzaba la Primera a finales de julio de 1914, México estaba atrapado en su Revolución, cuando se suceden en el poder Victoriano Huerta; Francisco Carvajal; Eulalio Gutiérrez Ortiz; Roque González Garza; Francisco Lagos Cházaro, designado presidente por la Convención de Aguascalientes y, finalmente, Venustiano Carranza.

Dadas las presiones estadunidenses México se inmiscuyó en la Primera Guerra Mundial; el presidente Carranza tuvo que afrontar la situación y fue que se recibió el famoso Telegrama Zimmermann (comunicación de Alemania a Carranza, que fuera interceptado por el servicio secreto británico y que nunca llegó a su destino).

En 1939, comenzaba la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con sus principios de política pacifista, el presidente Lázaro Cárdenas expuso la neutralidad de México ante el conflicto.

Sin embargo, a finales de 1941, el ataque japonés a Pearl Harbor fue determinante e ineludible, el presidente Manuel Ávila Camacho ordenó reaccionar, toda vez que hubo incursiones aéreas estadunidenses sobre territorio mexicano y fue hundido el Potrero del Llano, petrolero mexicano por submarinos alemanes, suerte similar tuvo el Faja de Oro; en 1942, el presidente Ávila Camacho declaró “estado de guerra”, y difundió la decisión como una urgencia patriótica que dio inicio a la ley del Servicio Militar para los ciudadanos. Aunque no hubo respuesta voluntaria al respecto.

El presidente de los Estados Unidos Mexicanos, general Manuel Ávila Camacho, externó ir en contra de las dictaduras nazi-fascistas. Y envió al Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana, con 300 hombres en julio de 1944.

A partir de entonces, México ha enarbolado una política de no agresión y de condena a cualquier forma de proclividad a la guerra; pero, en el contexto actual y dado que con Rusia como con Estados Unidos existe una relación estable, veremos cómo evoluciona, porque la inclinación a la ofensiva rusa ordenada por Vladimir Putin ha sido aplaudida sólo por los países con regímenes autoritarios o totalitarios; sería muy cuestionable una posición ambigua. Carranza en 1916 tuvo una situación de gobernabilidad precaria, por las convulsiones de la Revolución; Ávila Camacho fue empujado por los ataques a las embarcaciones nacionales (aunque hubo dudas de si habrían sido obra del vecino del norte para obligarnos a ingresar en la Segunda Guerra) y, realmente, el papel del Escuadrón 201 fue penoso.

Hoy, el destino coloca al presidente López Obrador a sentar un precedente que hará historia ¡como el que hicieron Carranza y Ávila Camacho! Más que ir a una guerra, ¡urge condenar la invasión y exigir la vía pacífica!

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