Presidentes mexicanos en la ONU. Singularidad presidencial

México ha tenido un desempeño discreto al seno de la Organización de las Naciones Unidas ONU, aunque sí, interesantes momentos en los que ha pretendido transformar la dinámica internacional sin éxito por tratarse todas las veces de formulaciones ideologizadas. La ...

México ha tenido un desempeño discreto al seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunque sí, interesantes momentos en los que ha pretendido transformar la dinámica internacional (sin éxito por tratarse —todas las veces— de formulaciones ideologizadas). La reciente participación  del presidente López Obrador allá permite refrescar la memoria.

La primera ocasión de un mandatario mexicano en la ONU fue en 1947, Miguel Alemán Valdés, su mensaje: la paz mundial (era la posguerra); Adolfo López Mateos acudió en 1959 y su lema en favor del desarme mundial: “la paz que anhelan nuestros pueblos no es una tregua armada”.

Luis Echeverría, en 1971,  llevó una acusación por la política económica internacional de Estados Unidos de instalar un proteccionismo en contra de los productos del “tercer mundo” y, en 1974, con motivo de la promulgación de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, denunció el “colonialismo político” y la mala distribución de la riqueza mundial (pretendía encabezar el organismo internacional al terminar su mandato).

En 1982, José López Portillo planteó “un acuerdo global en Centroamérica” para evitar que se generara un conflicto armado entre Honduras y Nicaragua e hizo una defensa desbordada del régimen sandinista. Además, propuso un Plan Mundial de Energía y un Nuevo Orden Económico Mundial (ya traía el discurso: “norte-sur”). LEA y JLP fueron los primeros en exponer cuestionamientos al esquema económico internacional. 

En 1988, Miguel de la Madrid, insistió en la necesidad de profundizar las negociaciones para la paz y el desarme.

Carlos Salinas de Gortari acudió en 1990 y en 1994 y fue a proponer la creación de una comunidad económica internacional adecuada para la era global. Ernesto Zedillo Ponce de León en 1998 enfatizó la globalización, con los retos que representa para las naciones del mundo y la lucha contra la pobreza, ahí se abordó por vez primera el fenómeno del  narcotráfico como problema mundial:

“Las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico agrupan a individuos de muchas nacionalidades, que residen y se desplazan por muchos países”.

Vicente Fox acudió a la ONU en cinco ocasiones: 2001, 2002, 2003, 2005 y 2006:

“…México reitera su compromiso irrestricto con la lucha contra el terrorismo internacional… y cortar sus conexiones con prácticas como el lavado de dinero o el crimen organizado…”

Felipe Calderón intervino en la ONU en tres ocasiones: 2008, 2011 y 2012. Su discurso aludió al tráfico de estupefacientes y de armas, un círculo vicioso: “… ha llegado el momento de que los países consumidores evalúen con toda honestidad si cuentan con la voluntad y la capacidad para reducir el consumo de drogas de manera significativa”.

Enrique Peña Nieto participó en la ONU, la última vez en 2016. Dentro de sus participaciones destaca aquella en la que denunció: “los nuevos populismos de izquierda y derecha que amenazan seriamente a la humanidad” y entre otras afirmaciones hizo un llamado a la “desnuclearización de Corea del Norte”. Definitivamente, el presidente López Obrador hizo uso de la tribuna para reclamar a la ONU el letargo que ha guardado respecto de la “era neoliberal” por la corrupción y luego propuso un plan de fraternidad y bienestar internacional. La historia consignará el alcance de esta nueva propuesta presidencial, que, por lo pronto, suscitó críticas de los representantes de Rusia y de China.

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