Los hijos (incómodos) de los presidentes mexicanos

A propósito de las polémicas que han vuelto a rodear a la familia presidencial por revelaciones periodísticas respecto de los hijos mayores del presidente López Obrador, viene a cuento traer a la memoria, en esta columna que agradezco a Excélsior –espacio dedicado a ...

A propósito de las polémicas que han vuelto a rodear a la familia presidencial por revelaciones periodísticas respecto de los hijos mayores del presidente López Obrador, viene a cuento traer a la memoria, en esta columna que agradezco a Excélsior –espacio dedicado a reflexionar sobre el presidencialismo mexicano–, poder abordar la relación de los mandatarios con su prole. Una relación normalmente conflictiva y explosiva en forma de escándalos.

  • Cuando Lázaro Cárdenas fue presidente (1934-1940), su primogénito, Cuauhtémoc Cárdenas, había nacido el año en que iniciaba el sexenio, el niño dejó Los Pinos con poco más de seis años.

José López Portillo dejó como legado una pésima declaración: “el orgullo de su nepotismo”, en alusión a su hijo José Ramón Martell, cuando lo nombró subsecretario de Estado (de Programación y del presidente).

Miguel de la Madrid: se sabe que su hijo Gerardo durante el sexenio de su padre hacía fiestas en que se derrochaba dinero del erario y usaba los autos presidenciales para divertirse con sus amigos.

Del presidente Ernesto Zedillo: sus hijos Ernesto, Carlos y Emiliano intentaron ingresar a los camerinos de “U2” en su concierto en México en 1997. El staff les impidió el paso, por lo que los guardaespaldas de los jóvenes los agredieron.

Del presidente Enrique Peña Nieto: Alejandro Peña Pretelini presumió fotos de haber asistido al partido final de la Champions y fue criticado por el precio del viaje y del boleto del partido (que se estimó en más de 130 mil pesos). Paulina Peña Pretelini retuiteó un mensaje de un usuario que decía: “Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian”, lo que causó el hashtag #SoyProle en tendencia.

Del presidente Vicente Fox: los hermanos Manuel y Jorge Alberto Bribiesca, hijos de Martha Sahagún, fueron protagonistas de un escándalo que llegó a la Cámara de Diputados en 2005 y 2006. Desde 1996, Oceanografía empezó como contratista de Pemex, y por sus malos manejos estuvo a punto de ser embargada por Hacienda en abril de 2000, por una deuda de 21 millones 130 mil 485 pesos. Sin embargo, un año después de que Fox ocupara la Presidencia, el 20 de abril de 2001, “se ordenó cancelar el embargo sobre los bienes”. La condena sobre delitos por tráfico de influencias, información privilegiada y origen dudoso de recursos económicos y delitos fiscales fue finalmente desechada. Hasta que en 2014 la empresa quedó inhabilitada durante un año y nueve meses, y fue multada por 24 millones de pesos.

Al igual que el primogénito de Lázaro Cárdenas, los hijos de Carlos Salinas de Gortari y de Felipe Calderón eran demasiado pequeños para dar nota.

  • Moraleja: las y/o los presidentes mexicanos deberían ser viudos o viudas; y estar sin pareja estable; ser huérfanos (si son demasiado jóvenes) y no tener hijos. Así de extrema debería ser la medida. Salvo que los hijos sean pequeños, porque apenas comienzan a vivir con ciertas libertades generan noticias y normalmente malas notas. Al parecer hay “juniors” de derecha y de izquierda. Pero una cosa son fiestas y excesos juveniles y otra cosa son negocios con y desde el erario.

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