¿Inicia la plena consolidación democrática?
A pesar de la representación parlamentaria de la coalición que obtuvo la victoria en las elecciones y que le permiten holgadamente al nuevo jefe del Estado mexicano hacer cualquier cambio en la Constitución y en las leyes; para asegurar la marcha de la consolidación democrática urgen signos compensatorios en favor del pluralismo político, el respeto a las libertades esenciales y la estabilidad de las instituciones republicanas
¿Inicia la plena consolidación democrática?
A pesar de la representación parlamentaria de la coalición que obtuvo la victoria en las elecciones y que le permiten holgadamente al nuevo jefe del Estado mexicano hacer cualquier cambio en la Constitución y en las leyes; para asegurar la marcha de la consolidación democrática urgen signos compensatorios en favor del pluralismo político, el respeto a las libertades esenciales y la estabilidad de las instituciones republicanas.
En la consolidación democrática, los senderos son la viabilidad jurídica y la conveniencia política de cada procedimiento y esas pudieran ser emblemas del cambio ofrecido durante la campaña, un cambio basado en la austeridad nacionalista para revertir las enormes desigualdades y en la reivindicación de la honestidad funcionarial para abatir la corrupción.
La conquista de la impresionante confianza social, traducida en los 30 millones de sufragios, se debió en muy buena parte a la esperanza en soluciones para revertir flagelos que aquejan a la nación, como la inseguridad violenta, el despilfarro y el derroche del erario y la impunidad de los responsables de unos y otros males, suma de ofensiva corrupción.
El ideario se tradujo en el éxito de las banderas de la promesa de un movimiento para la nueva transformación histórica de México. Pero que a diferencia de los que brotaron de movimientos armados, como la reinstalación de la República por Juárez y la consumación de la revolución que inició Madero, ésta última seguiría un amplio cauce democrático, legitimado por el voto popular masivo —como ya aconteció— sin faltar el otro factor clave, que
en las diversas y hasta ambiciosas acciones de gobierno tengan materialización dentro de los territorios de la legalidad. “Nada ni nadie por encima de la ley”. La clave de la plena consolidación democrática exige apego del nuevo orden político a los cánones de la legalidad.
Sólo así podría concebirse la trayectoria deseada, pero a la vez indispensable de la modernización republicana que la ciudadanía determinó alcanzar en las urnas el pasado 1º de julio. Y en esa trama, cobran vigencia las instituciones creadas a lo largo de la transición a la democracia iniciada en 1977 y que en el año 2000 comenzó su lenta, pero inconclusa consolidación. La consolidación democrática se puede considerar indiscutible en su fase de pleno desarrollo con la cívica manifestación del candidato vencedor, la similar actitud de los candidatos que no obtuvieron los resultados favorables y con el ejercicio del poder que emane de los actos del nuevo gobierno y del renovado Poder Legislativo.
Por ejemplo, las instituciones electorales dieron cuenta de una actuación pertinente. El árbitro electoral, sin eludir los presagios fatalistas y el oportunismo descalificador que lo acompañó desde el inicio de las etapas previas a los comicios de 2018, selló con pulcritud su papel en un largo, larguísimo y extenuante proceso electoral, el más concurrido de la historia.
El fiscal electoral y el Tribunal Electoral desempeñaron su correspondiente mandato —y creemos que así lo habrán de concluir— superando el vaticinio adverso. Tampoco cabe el simplismo: “que porque no hubo fraude, como se ha sostenido hubo en 1988, o duda razonable por un polémico triunfo en 2006, seguido del más grande conflicto poselectoral, ¿esas tres instituciones dejaron de ser imprescindibles? No. Conviene recordar que esas mismas instituciones hicieron una indispensable labor en 2012, en que no hubo un conflicto poselectoral fuera del cauce de las instituciones para ello creadas.
La consolidación democrática es un estadio superior que reclama de la participación de todos. Las instituciones existentes deben estar equipadas y gozar del beneficio de la duda para hacer cada cual lo que le corresponde en beneficio de la República.
Comisionado presidente del Inai
Twitter: @f_javier_acuna
