Información oficial covid-19, ¿alarmar o alertar?
El debate sobre la metodología que sigue la autoridad sanitaria no es exclusivo de científicos, expertos que han encabezado o integrado el ministerio de salud en anteriores administraciones
El Estado mexicano ha definido un modelo informativo sobre el covid-19 que lo hace ser atípico al resto de los países. México ha seguido, en parte, las directrices de la Organización Mundial de la Salud para la estrategia frente al virus letal. ¿Eso es bueno o es malo? Ya se verá. Una vez que sea momento de juzgar los hechos.
El Inai —autoridad pública— ha expresado, desde el comienzo de la emergencia sanitaria, que se opone a la propagación de noticias falsas (fake news), a la infodemia, como la ha definido la Organización Mundial de la Salud. Mentiras con buena y mala intención.
Hemos sostenido que todos debemos escuchar a la autoridad sanitaria mexicana. Lo que no quiere decir que todo cuanto se diga sea infalible y que se hubiera dicho siempre o generalmente desde el ánimo genuino de informar rumbo a la verdad. El Inai propuso a la Secretaria de Salud una mesa técnica permanente para saciar, con información auténtica, la sed informativa que intuíamos habría de generar la pandemia en nuestro país.
Al margen de esa colaboración institucional, el Inai reactivó los términos para responder solicitudes de información para resolver recursos de revisión de todos los Sujetos Obligados del sector público que realizan una actividad esencial (entre ellos, naturalmente, las dependencias del sector salud federal).
Conviene a los mexicanos creer en la autoridad sanitaria.
Eso tampoco ha sido fácil de comunicar para el Inai porque, desde un principio, las cifras de la epidemia que ha difundido la Subsecretaría de Salud federal, han estado rodeadas de polémicas y eso ha producido miles de solicitudes de acceso a la información formuladas desde la más evidente desconfianza ciudadana. Preguntas que merecen respuesta integral.
El debate sobre la metodología que sigue la autoridad sanitaria no es exclusivo de científicos, expertos que han encabezado o integrado el ministerio de salud en anteriores administraciones. Los reclamos informativos más insistentes los hacen ciudadanos promedio que acuden a la comparación de las cifras en otras latitudes: las cifras de Brasil y las de los Estados Unidos de Norte América, por citar dos casos.
El gobierno federal no ha efectuado las pruebas a población abierta para detectar los focos de infección y las rutas de contagio. ¿La razón? Dijo que sólo se requiere que se efectúen las pruebas para detectar el covid-19 a quienes presentan los síntomas de infectados por el virus. Realmente esperamos que esa decisión haya sido la conveniente. Si desde el Inai se combaten las fake news sociales, de ninguna manera se podrían legitimar las posibles aseveraciones oficiales que conduzcan a la confusión y, obvia decirlo, menos a la falsedad.
La única manera de mantener el control de una situación crítica por epidemia o desastre en la era de las tecnologías de la información, es, indiscutiblemente, con permanentes dosis de información veraz y oportuna.
Sólo lo que es y lo que se hace para remediar el tremendo problema.
En la era predemocrática, los gobiernos debían mostrarse imperturbables. Se decía que un gobernante modelo tenía que poseer nervios de acero y, por tanto, lucir audaz, capaz de maniobrar contra el mal o la adversidad sin alarmar a la sociedad.
El problema de no alarmar implicaba el “no alertar” y, en una democracia esa ecuación es inaceptable. Francamente, espero que el discurso oficial de la crisis sanitaria sea fidedigno. Ya se sabrá.
Por las dimensiones de la tragedia, deberíamos estar con la bandera nacional a media asta por el duelo, se reconocen cerca de cinco mil decesos y esto sigue y tardara en dejar de haber contagiados y defunciones.
Por lo demás, este gobierno será recordado por cómo comunicó la emergencia sanitaria de principio a fin, más allá del cómo la hubiera podido resolver.
Alertar significa explicar con lujo de detalles el drama para que los riesgos se asuman con responsabilidad.
Alarmar es infectar de miedo algo incomprensible que genera cáos.
Se alarma a la población cuando no hay o no hubo alertas precisas y oportunas.
