Gobierno abierto en “Tierra Adentro” (Zacatecas y Aguascalientes)
La democracia del siglo XXI debe ser más sofisticada y, a la vez, más sensible y sencilla en sus procedimientos. El gobierno abierto es una nueva manera en que la sociedad organizada para conseguir objetivos específicos logra conectar con las autoridades
Se dice que en las democracias consolidadas se pasó del “Estado de Bienestar” al Estado de Malestar.
Hace unas cuatro décadas, el modelo de desarrollo humano exigía una democracia bajo los cánones del “Estado de Bienestar”, una frase que significaba un lugar en el cual vivir ahí garantizara a la gente “estar bien” y “estar bien” era, y es, simplemente, pero nada más y nada menos, tener calidad de vida en general.
Sólo se puede entender la calidad de vida en un contexto en el que haya otra vieja expresión, “paz social”, y que en traducción a nuestros tiempos puede equivaler a que haya mínimos aceptables de los servicios públicos que deben garantizar los gobiernos, incluidos los de seguridad pública, desarrollo de las libertades humanas y acceso a los beneficios de los avances científicos para mejor vivir.
La democracia del siglo XXI debe ser más sofisticada y, a la vez, más sensible y sencilla en sus procedimientos.
Acaso el remedio moderno para redimensionar a las democracias sea el gobierno abierto.
Tal cual, si por gobierno abierto interpretamos una nueva lógica de entendimiento público.
Una nueva manera en que la sociedad organizada para conseguir objetivos específicos (como salvar el planeta del calentamiento global o salvar un bosque o conseguir un hospital) logra conectar con las autoridades que puedan satisfacer esos proyectos vías de solución afortunada.
Para arribar al gobierno abierto se requiere de gobernantes audaces que entiendan con nuevo estilo que su deber es conciliar acciones oportunas y reconciliar a la ciudadanía históricamente mal gobernada por la indiferencia de los políticos tradicionales (su vanidad y voracidad) o por la pasividad lesiva con la que los gobernantes han permitido la depredación del erario y la agudización de los males que azotan a pueblos y ciudades.
Como presidente del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) y, por estatutos, presidente del Sistema Nacional de Transparencia (SNT) pude recorrer con enorme emoción dos ciudades entrañables de Zacatecas, me refiero a Fresnillo y a Jerez y culminar ese periplo por los caminos de “La Tierra de Adentro” en Aguascalientes capital.
En Fresnillo acudí a recibir La Caravana de la Transparencia y la Privacidad del Inai, ahí, el alcalde, Saúl Monreal Ávila, aseguró ante la sociedad fresnillense y el órgano garante de transparencia local, el Instituto Zacatecano de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Izai), que está listo para reconvertir la mala gobernación que dejó ese pueblo emproblemado en un paradigma del gobierno abierto, para recuperar la confianza ciudadana.
En Jerez, el alcalde, Antonio Aceves, abrió el histórico Teatro Hinojosa para presentar ahí la nueva versión de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), el formidable instrumento tecnológico que enlaza a más de ocho mil instituciones públicas del país y que echó andar el Inai bajo el impulso de mi colega Óscar Guerra Ford, quien acompañó ambos episodios en tierra zacatecana; y, en Aguascalientes, capital del estado del mismo nombre, el gobernador, Martín Orozco, y un servidor firmamos la declaratoria del Plan Estatal de Gobierno Abierto, bajo similares intenciones y convicciones democráticas.
Esperamos que se arribe así a una mejor gobernación en México.
En Zacatecas, como en Aguascalientes, avanza el gobierno abierto y sólo están pendientes Tamaulipas y Yucatán. Atestiguaron la firma de la declaratoria de Aguascalientes, la comisionada Cynthia Cantero, presidenta del Órgano Garante de Jalisco y coordinadora de la comisión de Gobierno Abierto del Sistema Nacional de Transparencia, los comisionados de Aguascalientes encabezados por Marcos Tachiquín y los comisionados de Zacatecas, Julieta del Río y Víctor Díaz, de Morelos.
Así se viene ampliando esta nueva modalidad de ejercicio público, en la que la participación ciudadana marque la pauta y las autoridades correspondan construyendo proyectos pertinentes.
No más actos de gobierno innecesarios o superfluos, mejor acciones reclamadas y esperadas por una ciudadanía alerta y participativa.
