Encuentros y desencuentros presidenciales recientes (México-Estados Unidos)

A propósito de la próxima visita del presiden­te López Obrador a Washington para verse con Joe Biden, su homólogo estaduniden­se, la cita acontece poco después del sonoro desaire a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles por la negativa a invitar a los ...

A propósito de la próxima visita del presiden­te López Obrador a Washington para verse con Joe Biden, su homólogo estaduniden­se, la cita acontece poco después del sonoro desaire a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles por la negativa a invitar a los gober­nantes de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicara­gua. Viene a cuento recordar:

Una vez que inició el mandato del pre­sidente López Obrador en diciembre de 2018, en los círculos políticos mexicano-es­tadunidenses, se especulaba y hasta se te­mía un inminente “choque de trenes” con su homólogo, el presidente de la Unión Americana de ese en­tonces, Donald Trump. Eran de todos conocidas las expresiones de menosprecio y vituperio de Trump hacia los mexicanos y, especialmente, respecto de los inmigrantes que cruzan por la frontera para internarse en el país del norte para lo cual, luego de repetidas amenazas, comen­zó la edificación del insultante muro. López Obrador antes y durante su campaña presi­dencial había anunciado que, llegando al poder, reprocharía oficialmente al estaduniden­se cada ofensa, pero eso nun­ca ocurrió. Para sorpresa de no pocos, aquel encuentro acaeci­do en Washington el 8 de julio de 2020, quedan para la historia aquellas estampas de extraordi­naria cordialidad entre ambos, dado que las hostilidades eran y fueron siempre del lado norte del río Bravo, se esperaba que, por lo menos, hubiera expresiones de exigencia al esque­ma de respeto entre países socios, porque el principal motivo del viaje era cerrar detalles para la firma del T-MEC con Canadá.

Está por demás traer a cuento que si con España, AMLO envió aquella carta de re­clamos por los abusos cometidos desde la conquista de Hernán Cortés y los crímenes de la Colonia, había quienes esperaban algo parecido respecto de la pérdida de más de la mitad del territorio y de las invasiones mili­tares del Tío Sam durante el siglo XIX. Nada de eso.

Incluso, el mexicano expresó satisfac­ción por las buenas relaciones entre ambas naciones (sin haber excluido de esa afirma­ción a las complejas relaciones bilaterales, tensionadas a partir del gobierno de Donald Trump).

Mayor extrañeza causó la reacción del jefe de Estado mexicano, después de las eleccio­nes presidenciales de allá, dado que se impu­so un denso silencio con tufo de objeción a reconocer el triunfo del demócrata Biden.

En el contexto del apretado resultado electoral del país ve­cino, la demora en reconocer los resultados electorales afin­có la impresión de estar con ello ofrendando una suerte de respaldo político a la reelección del polémico Trump, lo peor, en probable contradicción a la prohibición de intervenir de cualquier modo en los asuntos internos de otra nación.

Carlos Salinas de Gortari hizo presencia en Estados Uni­dos durante la campaña reelec­cionista de George Bush padre, cuando perdió frente al caris­mático Bill Clinton.

Y salió caro a México haber evidenciado la preferencia in­teresada por la reelección, dado que con Bush se había afianza­do el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se estrenaría en breve. Efectiva­mente, Clinton impuso modificaciones a las cláusulas que beneficiaban a México y ese trance correctivo aplazó la entrada en vigor del instrumento de cooperación comercial trilateral.

Es probable que Biden sea un presidente menos poderoso (en términos de populari­dad en su país y de liderazgo mundial) que Clinton, ojalá.

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