El Inai en San Lázaro explica a diputados presupuesto 2020
A mediadosde noviembre la Cámara de Diputados aprobará el presupuesto federal para el ejercicio 2020
Siempre es un motivo de especial solemnidad –para cualquier mexicano– acudir al Palacio Legislativo federal. Ahí, en momentos clave para la vida republicana, se instala el honorable Congreso de la Unión. La sede, que es de la Cámara de Diputados, aloja en sesiones significativas al cuerpo senatorial. Más en estas fechas.
Así, la semana que concluye tuvo y la que mañana comienza tendrá para el Inai importantes consecuencias. Los comisionados acudimos a San Lázaro, fuimos recibidos por integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Su presidenta, Laura Rojas, y las vicepresidentas Dolores Padierna, Marco Antonio Adame y Dulce María Sauri Riancho, en representación de los grupos parlamentarios el diputado Raúl Bonifaz Moedado, representante del diputado Mario Delgado, también las diputadas Julieta Macías y Martha Tagle. Una deferencia para con el Inai que en medio de estas semanas nos abrieran la puerta en un acercamiento amable para explicarles en términos breves los primeros cinco años de vida institucional del Inai. Inevitable oportunidad para, además, hablar y responder a sus preguntas, abordar detalles sobre las expectativas presupuestales para el 2020, sabedores de que estaremos convocados a defender la propuesta que hicimos. Estaremos así con las comisiones unidas de transparencia que preside el diputado Oscar González Yáñez y la comisión de Presupuesto que encabeza el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar.
Además estamos convocados por la Comisión de Gobernación, su presidenta Roció Barrera para considerar el presupuesto para el Sistema Nacional Anticorrupción del que el Inai forma parte.
A mediados de noviembre la Cámara de Diputados aprobará el presupuesto federal para el ejercicio 2020. Literalmente el mundo gubernamental y las instituciones autónomas se vuelcan en San Lázaro a buscar encuentros formales y aun casuales con los diputados que tienen las llaves de las compuertas presupuestales. La condición dominante del partido que hace gobierno en el orden federal le imprime a la necesidad de exponer la dotación presupuestal requerida partiendo del principio de convencer a todas las fuerzas políticas para que aprueben al Inai un presupuesto idóneo.
Así fue que con mis compañeras Blanca Lilia Ibarra y Josefina Román, turnándonos la voz, pudimos entablar una informada conversación. Hubo, de todos los diputados en el uso de la voz, expresiones de respeto y consideración a la función del Inai como órgano constitucional autónomo para la democracia. Los diputados de oposición refirieron sus preocupaciones respecto de un Presupuesto adecuado para 2020. Se nos formularon serias y delicadas preguntas, que si el diseño normativo del Inai es conveniente, que si puede el Inai acercarse más a la Cámara de Diputados para reforzar la capacitación en el Derecho de Acceso a la Información y así conservar el 100% que ambas cámaras consiguieron.
Explicamos que el Ifai, antecedente del Inai, era exclusivo para atender a las más de 240 dependencias públicas que pertenecen al Poder Ejecutivo federal. Mientras que el ahora Inai lo hace respecto de casi 900 dependencias de los tres poderes y de los organismos autónomos, los partidos políticos y los sindicatos nacionales. Al llegar a los puntos de la austeridad, como clave de nuestro tiempo, aseguramos que los sueldos de los comisionados del Inai jamás subieron respecto del que percibían los del Ifai y que el año pasado fuimos ante esa soberanía a pedirles un presupuesto austero, por lo que lo redujimos en un 15%, la Cámara Baja aun así nos aprobó un presupuesto 21% más bajo respecto del 2018. Sabemos que la austeridad republicana es mandato superior, por lo que el presupuesto que turnamos a la Cámara de Diputados para el 2020 es idéntico al de 2019, sólo con un incremento del 3% por el impacto inflacionario.
Aseguramos que comprendemos que la austeridad republicana no podrá verificarse si no hay transparencia para poder asegurar que hubiera acontecido en cada compra y/o ejercicio del erario efectuada por el conjunto de las 900 instituciones y dependencias de la federación.
Finalmente, un servidor les hizo ver que el Inai y los organismos similares del ámbito estatal formamos, con la Auditoría Superior de la Federación, el Inegi y el Archivo General de la Nación del Sistema Nacional de Transparencia que preside el Presidentes del Inai.
Reconocimos que no somos ni podemos dejar de ser una institución incómoda para el poder público. Pero tampoco somos una instancia antigubernamental, las lupas que el Inai coloca encima de las administraciones a quien supervisa y ordena abrir la información y esas lupas reflejan la gestión pública exitosa y la desastrosa y así los buenos gobernantes descubren que el Inai puede ser un gran aliado para que se pueda comprobar cómo cada burocracia o programa gubernamental se ha ido haciendo. O sea que si lleva buen ritmo y sigue el método será concluido con muchos méritos aunque eso no pueda aplaudirse porque ésa es su obligación. Y en democracia no se premia a quien hace lo que debe de hacer –por regla legal imperante–, así es esto, no hay héroes en las democracias, sólo funcionarios y servidores públicos ejemplares que hacen e hicieron lo que con valentía e integridad tendrían que hacer.
