El Inai y las instituciones alcanzadas por la niñez
Una de las señales de la evolución democrática de México consiste en la ubicación de la niñez en los planes de las instituciones públicas. Mejor dicho, en la capacidad de las instituciones públicas para hacer que sus funciones y actividades sean comprendidas de modo genérico por el sector infantil.
La mirada implacable de la infancia puede ser un termómetro para la justificación de las instituciones públicas y superar la sola o mera conveniencia de acudir a los niños para legitimar eventos oficiales.
Existe un consenso académico en reconocer que fue en aquel 1977 que en México inició un proceso continuado de “transición democrática”, a lo largo de cuarenta años, el régimen presidencialista se vino transformando en uno democráticamente urgido de nuevos esquemas de apertura y participación ciudadana. La enorme apuesta de procedimientos democratizadores acotaron las atribuciones “metaconstitucionales”del Presidente de la República, potenciaron a los poderes Legislativo y Judicial y brotaron un conjunto de organismos públicos autónomos y se reforzaron los controles externos y cruzados sobre las administraciones públicas.
A cuatro décadas, mientras a los niños se les motivaba para de entre todos escoger a muy contados para venir a la capital a saludar al Presidente de la República, hoy, las niñas y los niños, la niñez, puede competir para, en forma representativa, acudir a ejercicios de discusión pública e inclusive a realizar simulacros en los que niños sesionan como si fueran los titulares o cotitulares de las instituciones públicas.
El pasado 30 de junio del año en curso, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) dio a conocer los nombres de los ganadores del Concurso para ser Comisionada y Comisionado Infantil y formar parte del Pleno Niñas y Niños.
El referido concurso tuvo como principal objetivo de promover la importancia de la privacidad y protección de los datos personales entre los menores de edad, como parte, la campaña de educación cívica para el ejercicio del derecho a la protección de datos personales; por lo que se trató de un concurso nacional que se promovió en todas las entidades federativas del país y que fue convocado por el INAI, quien invitó a participar en este esfuerzo al Sistema Nacional de Transparencia (SNT), a través de la Comisión de Protección de Datos Personales y la Comisión de Derechos Humanos, Equidad de Género e Inclusión Social.
En el concurso participaron un total de 186 niñas y niños de 23 entidades federativas. En este certamen los menores expusieron en video sus argumentos e ideas con relación a un tema vinculado con la privacidad y la protección de datos personales de los niños. Como resultado, se obtuvieron materiales audiovisuales que incluyen consejos, sugerencias y datos sobre el uso adecuado, cuidado y protección de los datos personales, los cuales fueron presentados durante el evento.
Al final, para integrar a los siete comisionados infantes del Inai, fueron cinco niñas y dos niños. Marijose García, de Veracruz; Leticia Rosales y Sofia Leandro, de Coahuila; Ximena González, de Baja California Sur; Pamela Guzmán, de Morelos; Maximiliano Osorio, de Oaxaca, y Enrique Moreno, de Puebla.
La ceremonia del Pleno de niños fue sumamente emotiva, tuvimos de testigo a Luis Raúl González Pérez, ombudsman nacional (titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos), quien anunció que lanzará iniciativas para impulsar a la niñez como promotores de los derechos fundamentales, y de jurados a la senadora Angélica de la Peña y al diputado federal Jesús Valencia.
Reconozco a mis colegas Areli Cano Guadiana y Eugenio Monterrey el haber coorganizado el evento. Recordaré la escena, la fotografía al ubicarnos —los comisionados adultos— del lado de cada uno de los niños que ocupaba nuestro lugar en el salón de Pleno. Ellos nos concedieron ese privilegio.
