¿México, un santuario del espionaje?
“México gasta el doble en software invasor de privacidad”, dijo Joseph Cannataci, relator especial de la ONU, quien fue invitado a participar como conferencista en el Foro de la APPA, en Manzanillo.
Naturalmente, la afirmación del funcionario de la ONU suscitó conjeturas entre las autoridades de privacidad de la cuenca de Asia-Pacífico, que estuvieron presentes en el evento organizado por el Inai.
Enseguida añadió Cannataci: Ese tipo de programas —de software— son adquiridos no sólo por las agencias de inteligencia, sino también por las agencias de la ley, la justicia, las policías, autoridades fiscales y todos parecen creer que ese software es útil…”.
Desde la perspectiva con que entendemos, el funcionario de la ONU hizo esas advertencias para proyectar esperanza en tanto que coincidió el foro con la dictaminación en la Cámara de Diputados de la ansiada Ley General de Datos Personales y, entonces, fue que aseveró que México tendría la oportunidad de demostrar credenciales democráticas, sí, con esa nueva legislación se refuerza la seguridad con que deben protegerse los datos personales.
En términos coloquiales, gastar más de lo normal en software invasor de la privacidad significa que nuestro país es un sitio en el que el espionaje se realiza de modo desproporcional e irregular. En efecto, en las democracias modernas son necesarias las tareas de inteligencia efectuadas por el Estado y sus agencias, precisamente denominadas de inteligencia, para estudiar situaciones y personas de cara a riesgos probables de alteración del orden público y especialmente de acontecimientos o acciones en contra de la seguridad nacional.
Sin embargo, las actividades de inteligencia han de estar reguladas y la información que se recaba por esas actividades debe estar debidamente resguardada a efecto de ser conservada según protocolos, y no solamente por el peligro a una filtración de secretos oficiales, sino porque se comprometen a la vez datos personales sensibles de las personas involucradas.
Las empresas privadas y los particulares con cierto nivel de poder económico y político contratan servicios de inteligencia a agencias acreditadas y/o de agentes clandestinos y hasta a improvisados, el riesgo de la circulación de esa información es enorme y sus posibles consecuencias indescriptibles.
Más allá de la exactitud de las referencias del relator de la ONU, lo que importa es que México se convierta en un destino confiable en cuanto a la privacidad de las personas. Una vez que inicie la vigencia de la Ley General de Datos Personales, el Inai recibirá más competencias para garantizar la tutela de la privacidad, tanto para intervenir como para verificar la calidad de la información confidencial en manos del sector público y en el inmenso espectro del sector privado.
El Foro de Autoridades de Privacidad de Asia-Pacífico se creó en 1992 como una red de autoridades de protección de datos y privacidad de la región, para intercambiar ideas sobre la regulación de la privacidad y las nuevas tecnologías.
En cada edición del foro se analizan temas novedosos vinculados con las respectivas competencias de los miembros, entre los cuales destacan los siguientes: intercambio de información del sector público, fraudes telefónicos que involucran datos personales, datos personales del electorado, big data, ciudades inteligentes y privacidad, comunicaciones digitales nocivas y estado cibernético, entre otros.
Esta vez la dinámica del foro incluyó una sesión abierta de conferencias magistrales y una serie de mesas redondas sobre temas de coyuntura a la que asistieron expertos, académicos y terceros interesados.
La celebración del Foro de la APPA en México confirma que vamos en la dirección correcta, apenas hace 5 años el Ifai comenzó a asistir a esas convenciones y ahora el Inai la organizó, fue la primera vez en América Latina.
Un contexto para la protección de la privacidad requiere un régimen de normatividad adecuada, procedimientos e instituciones dedicadas, pero, por encima, una sociedad dispuesta a ejercer sus derechos.
