El Inai, la SCT y los accidentes de tránsito

La inseguridad pública que angustia a millones en sus comarcas y ciudades ha transformado hábitos públicos y privados en amplias regiones del país. Uno de sus reflejos puede inferirse en la inseguridad vial, que “distingue”bajo tonos de alerta tramos, rutasy destinos carreteros, “más que plazas, zonas de alto riesgo”.

Las autopistas nacionales, incluidas las de cobro o peaje, ostentan mala calidad de la carpeta de vialidad, carreteras inseguras que —además— por pésimas condiciones producen desgaste adicional en los vehículos, permanentes e insuficientes reparaciones (en horarios inadecuados: justo a horas de mayor circulación) y más accidentes.

Un indicador del progreso de un país consiste en el equipamiento de las vías de comunicación terrestre, la amplitud, el número de carriles y la calidad del pavimento y señalización.

El Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes informa que en promedio 55 mexicanos mueren diariamente por accidentes viales. Y que esos accidentes representan la primera causa de muerte en niños, adolescentes y jóvenes adultos, ocupando el quinto lugar general como causa de muerte en México, que al año suma unos 20 mil y se dice que por cada muerte resultan tres lesionados en promedio y dos con discapacidad permanente.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó una resolución mediante la cual se convocó a todos los países que designen el tercer domingo de octubre de cada año en conmemoración de las víctimas de tránsito.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se pierden aproximadamente 1.25 millones de vidas a consecuencia de los accidentes de tránsito. Entre 20 millones y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales y, a su vez, una proporción de estos padece alguna forma de discapacidad.

Las lesiones causadas por el tránsito ocasionan pérdidas económicas considerables para las víctimas, sus familias y los países en general. Se producen pérdidas a consecuencia de los costos del tratamiento (incluidas la rehabilitación y la investigación del accidente) y de la pérdida o disminución de la productividad (por ejemplo, en los sueldos) por parte de quienes resultan muertos o lastimados, y para los miembros de la familia que deben distraer tiempo del trabajo o la escuela para atender a los lesionados.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) instruyó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) buscar y dar a conocer sin excusa ni pretexto el número de accidentes registrados en las carreteras de Coahuila y Durango, el número de víctimas y las causas que los produjeron, eso dentro del periodo que va de enero a agosto del presente año.

El particular se inconformó con la respuesta recibida tras su solicitud de acceso a la información, primero, porque el sujeto obligado (la SCT) se declaró inicialmente incompetente para atender la solicitud. Y ya durante el trámite del recurso de revisión ante el Inai, la SCT envió casi toda la información requerida, pero intentaba evadir la que va de enero a agosto de 2016, alegando no tener aún la estadística anual porque se hace pública a fin de año, sin embargo, el Inai le replicó que eso no impide proporcionar la información porque tiene informes mensuales relativos a lo requerido por el ciudadano.

La ONU decretó el 26 de octubre Día Mundial de las Víctimas de Tránsito con la intención de concientizar a la población mundial sobre los riesgos y consecuencias que estos eventos viales ocasionan y, en consecuencia, disminuir las cifras de siniestros con pérdidas de vidas humanas. La información pública debe ser útil para que haya incentivos sociales para ejercer el derecho de hacerla efectiva.

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