Inai y Conade, ¿olimpiadas informativas?
Cada cuatro años los juegos “paralímpicos” vienen a reanimarnos. En los juegos que siguen a las Olimpiadas siempre nos va mejor y en términos de medallas también, que aunque no cuenten mucho (porque siempre son pocas), pero se cuentan.
A Mercedes de Vega, directora del Archivo General de la Nación, por conseguir la sede de la Conferencia de la ICA en 2017.
Los atletas que acuden a los “paralímpicos” son extraordinarios, son aún más destacados —proporcionalmente— que los olímpicos que, por su naturaleza física privilegiada, son los más potentes y audaces de la historia, según las mediciones exactas de sus proezas.
Sin embargo, los competidores “paralímpicos” ofrecen al mundo más luz humana, por inexplicable que parezca, esa luz sufriente reivindica con poderosa humildad las misteriosas habilidades humanas.
Inevitable referir que los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro (Brasil), como cada cuatro años, nos estrujaron como sociedad, nos cimbraron, nos sembraron alertas que nos han alarmado sin remedio efectivo desde hace mucho.
El medallero refleja dimensiones de la virtud humana representativa de cada nación, por más que se diga que la política internacional que organiza estas justas incide, el peso de un país algo tendrá que ver con el sitio en el medallero.
En México, la encargada de fomentar el deporte es la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, (Conade), organismo gubernamental que busca involucrar a los mexicanos de todas la edades a integrarse a la práctica, desde el deporte social, hasta el de competencia de alto rendimiento.
La Conade se encarga de administrar, desarrollar e implantar políticas públicas que fomenten la incorporación masiva de la población a actividades físicas, recreativas y deportivas.
El Pleno del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), a propuesta de mis colegas comisionados Areli Cano, Joel Salas y un servidor, instruyó a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para entregar información, en el primero de los casos relativa a los gastos erogados por los atletas mexicanos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y, en los dos restantes casos, se solicitó información relacionada con el manejo de los recursos públicos por parte de la Federación Mexicana de Karate y Artes Marciales (Femeka).
El acceso a la información requerida reclamó y lo consiguió y esa información favorecerá la rendición de cuentas a la ciudadanía.
A propósito, según información del Inegi, los mexicanos en general nos movemos poco deportivamente, somos asistemáticos, a pesar de ser muy animosos para seguir los deportes y las competiciones de nuestra predilección por los medios y las redes; somos una nación de gente muy joven que no hace el deporte que debería hacer para alcanzar niveles aceptables de salud, lejos de aspirar a un desarrollo integral individualizado.
De la población de mayores de 18 años permanece inactiva (deportivamente) el 56%, por lo que se reconoce que, con muy diversa capacidad de entrega y con rutinas presumiblemente adecuadas, el 43% de esa porción de la población practica algún tipo de deporte.
Si no hacemos ejercicio físico y tampoco leemos, menos podremos comprender el valor del deporte y del reto de hacer del mismo un ejercicio integral de ciudadanía.
Ojalá que, además del deporte ordinario, entre nosotros se fomentara el ejercicio del derecho a la información, para conseguir datos que nos pueden servir a todos para encontrar soluciones a viejos y nuevos problemas. Ése sería también un saludable deporte nacional, sí, el del ejercicio del derecho de acceso a la información.
Ése sería un deporte urgente para vigorizar nuestra democracia. El derecho a saber puede estar garantizado, pero no basta querer saber, se debe intentar y, si no responden las instituciones públicas (cualquiera que sea), se puede impugnar la mala respuesta ante el Inai.
Twitter: @f_javier_acuna
