Paradojas de centros históricos en riesgo (Zacatecas)
Urge mirar al interior de la casa, puede haber soluciones a males externos. Conviene aprovechar la tensión por el proceso electoral estadunidense. Sea quien sea el ganador, Hillary o Trump, habrá consecuencias inmediatas.
El Tratado de Libre Comercio podría ser revisado o acotado en perjuicio. Los indicadores de la economía mundial adversos (por citar al precio del petróleo) nos obligan a reconocer que el turismo es una verdadera vía de sustento, más importante de lo que ha sido, sin desconocer los aciertos.
El turismo nacional ha priorizado difundir y equipar los destinos de playa (puertos y balnearios) y las zonas arqueológicas, centros ceremoniales y adoratorios custodiados bajo un protocolo de visita restringida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La apuesta urgente es el impulso a los “centros históricos” habitados, lugares visitables con fines de recreación y placer, contextos en los que prevalecen testimonios de la arquitectura mestiza: del coloniaje y de las aportaciones refinadas del porfiriato.
Los “centros históricos” son contados, nos referimos a aquellos cuyas cualidades les ha valido la inserción en el catálogo de la Unesco. Ahí están las ciudades de Campeche, Guanajuato, Morelia, Puebla, Oaxaca, Querétaro, Tlaxcala y Zacatecas, así como los núcleos o cascos antiguos de Taxco (Guerrero), San Cristóbal de las Casas (Chiapas), San Miguel de Allende (Guanajuato).
En un reducido perímetro —fragmentos del primer cuadro—, la Gran Ciudad de México, Guadalajara, San Luis Potosí y Durango.
Y en una lista de poco más de 90 destinos se ubican sitios reconocidos por la Secretaría de Turismo federal como “pueblos mágicos” y que, desde luego, deben ser igualmente protegidos, por citar algunos, Tlacotalpan (Veracruz), Real del Monte (Hidalgo), Valle de Bravo (Estado de México), Peña de Bernal (Querétaro), Huamantla (Tlaxcala), etcétera.
Sin embargo, se trata de un tesoro escaso. A nuestros días, entre las reconocidas por la Unesco y los “pueblos mágicos”, menos de 150 localidades podrían tener una vocación turística justificada y sustentable.
La geografía nacional abarca miles de asentamientos humanos entre ciudades, poblados y rancherías. Podríamos contar con un patrimonio más amplio, pero el atropello del progreso, la incuria y la ignorancia (las guerras, las revoluciones y la “modernidad”) destruyeron muchos de esos enclaves o los alteraron de modo que se excluyen de cualquier estimación objetiva para fines turísticos. Lo grave es que algunas causas de desaparición del patrimonio histórico persisten a pesar de haber conciencia utilitaria de su valor con fines turísticos.
Zacatecas merece penosa referencia. En medio de la incomprensión de las autoridades locales y federales por la confusión de competencias legales de la Junta de Monumentos local y de la Delegación del INAH se ha propiciado la caótica degradación del emblemático sitio, impunidad a los transgresores de los monumentos, botín de constructores y especuladores.
Expertos alertan del riesgo en que se encuentra un centenar de casonas del Centro Histórico. La humedad excesiva por las inusuales lluvias, aunada al descuido de propietarios en el mantenimiento mínimo y la inadmisible indiferencia de instituciones gubernamentales durante la última década la colocan en situación crítica.
El peligro de desplome se extiende a fincas que —aparentemente en razonable estado— colindan con las 50 más deterioradas. Muy afectadas, también, las estructuras o cimientos de la formidable catedral y de otros palacios y templos. Paradójicamente, en lugar de remediar con un plan integral de rescate y salvamento del conjunto, se hicieron obras de ornato en plazas y jardines del sitio, obras discutibles, que podrían haber esperado.
Zacatecas considerada —todavía— como una joya por la unidad arquitectónica de su caserío monumental podría desaparecer si no se interviene con urgencia. Más allá de sentimentalismo estético, aunque sea por mero interés, se debe rescatar el patrimonio cultural.
Twitter: @f_javier_acuna
