El padrón, entre el INE y los partidos políticos
Recientes filtraciones de copias del padrón electoral de los mexicanos a sitios de dominio público de agencias norteamericanas en internet (Amazon y Ocean Digital) han desatado enorme presión en las espaldas del INE, los consejeros electorales han tenido que explicar que esas filtraciones, siendo indebidas e inaceptables, se derivan del deber que tiene el árbitro electoral de proporcionar acceso a esos datos a los partidos políticos.
El padrón electoral es la columna vertebral del Sistema Nacional Electoral, los partidos políticos desde 1990 a la fecha han aceptado confiar en las reglas electorales a partir de tener acceso directo y constante al padrón para actualizar su contacto con sus electorados, para corroborar la calidad de los registros, en otras palabras, para verificar en conjunto que no haya trucos ni mano negra en la integración del enorme listado.
El IFE (ahora INE) tuvo que crear una dependencia dedicada exclusivamente al padrón electoral en presencia de los partidos políticos, el Registro Federal de Electores, la odisea refleja que, a pesar de ese blindaje de tantas llaves como partidos para abrir completo el acceso a éste, las fugas de información que ha experimentado el padrón después del Choice Point en buena medida se deben a fallas en los controles del Registro Federal de Electores.
Toda la maquinaria electoral se mueve en torno al padrón que, además, es la base de datos personales más grande del país. En los hechos, éste funciona como la cédula de identidad nacional y, al mismo tiempo, el poderoso instrumento (el padrón) debería ser entendido como un modelo de protección efectiva de los datos personales que contiene y eso no ha sido así.
El padrón que ahora cuenta con más de 90 millones de registros de mexicanos en edad de votar es la pieza clave de los entendimientos democráticos, pero también —paradójicamente— se ha vuelto el centro de la disputa estrictamente electoral y cada vez más el más peligroso botín en manos de los partidos políticos, que conforme a la ley deben tenerlo en partes por distritos y/o por estados e, incluso, con copia del listado nominal.
Las autoridades competentes confirmaron que los datos, en efecto, coincidían con los de la Lista Nominal de Electores, con corte al 15 de febrero de 2015, la cual fue entregada para su verificación a los partidos políticos, por lo que, de inmediato, se iniciaron gestiones para que se diera de baja del sitio de internet la información de la copia de la Lista Nominal de Electores y se llevó el caso ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales (Fepade).
Y en perspectiva de prevenir, el INE, en sesión extraordinaria, aprobó —por unanimidad— los lineamientos para el acceso, verificación y entrega de los datos personales en posesión del Registro Federal de Electores a los integrantes de los Consejos General, Locales y Distritales, las Comisiones de Vigilancia y los Organismos Públicos Locales. Sin embargo, los partidos políticos impugnaron esos lineamientos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Con dicha medida, se pretende que los partidos políticos sigan contribuyendo a la calidad del padrón electoral, al eliminar cualquier posibilidad de que la secrecía de los datos personales, como lo sería el domicilio, la clave de elector y el campo conocido como OCR, pueda ser rota al ser estos divulgados, difundidos o utilizados nuevamente.
Algunos medios de comunicación han intentado que el Inai intervenga, pero la legislación vigente no lo permite en materia de datos personales, por lo que urge que en la Cámara de Diputados se valore integrar entre los temas a tratar el de aprobar la iniciativa de la Ley General de Datos Personales que le envió el Senado de la República. Ojalá, es urgente.
