El Inai, el SAT y el “pago en especie” de impuesto
Las comunidades de virtuosos de las artes plásticas: pintores, grabadores, escultores, —en diversos países— se quejan de la indiferencia oficial para fomentar la cultura y además, reprochan que la exportación e importación de obras mexicanas impliquen pago de impuestos. Lo consideran una contradicción, un despropósito.
El “pago en especie” de impuestos ha sido una fórmula que permite a los artistas, famosos y desconocidos (siempre y cuando estén en el padrón de artistas, integrado por 700 aproximadamente), entregar al fisco obras de su autoría para cumplir sus deberes como contribuyentes. Indiscutiblemente, esa información es y debe ser pública, transparente.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) es la autoridad fiscal encargada de recaudar los impuestos así como de vigilar y asegurar el debido cumplimiento de las disposiciones fiscales y el Programa de Pago en Especie genera en paralelo una colección que enriquece el patrimonio artístico nacional.
La recepción en “pago en especie” de las obras de arte exige una selección de las mismas a través de un Comité de expertos, considerando para su selección que las obras ofrecidas en pago sean representativas de la obra del autor, con un periodo de creación no mayor a tres años, ya que al ser de otra forma, sería arbitrario y poco equitativo.
Y no basta que el artista ofrezca para el pago de alguna obligación fiscal alguna de sus obras, ya que una vez evaluadas, aquellas que no se consideren no representativas, se devolverán al autor para que en un plazo de tres meses ofrezca otras obras que sí lo sean o por el contario para que realice el pago en efectivo.
En México, este programa sugerido por el gran perspectivista David Alfaro Siqueiros en 1957, pero formalizado conforme a la ley en 1975, ha sido muy exitoso.
Durante 40 años ha permitido formar un acervo artístico de más de seis mil 540 obras de arte representativas con un valor estimado de hasta cientos de millones de pesos, el cual representa una de las colecciones de arte contemporáneo más grandes del país, junto con las del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad Ncional Autónoma de México.
La Colección Pago en Especie cuenta con obras de maestros de la Escuela Mexicana de Pintura, así como también de jóvenes artistas, dicho acervo se conforma por expresiones artísticas en pintura, escultura y gráfica, entre otras.
Una de las pinacotecas mexicanas donde se exhiben las obras de arte adquiridas por el programa Pago en Especie, es el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ubicado en el Antiguo Palacio del Arzobispado en donde se exhiben no sólo la representativa de la plástica mexicana del siglo XX, sino también objetos, mobiliario, equipo de oficina que muestran una transición generacional del siglo XX principalmente.
Y hasta aquí, ¿qué papel juega el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales como lo anuncia el título de la presente?
La cuestión llegó al Inai tras el infortunio de un ciudadano que solicitó al SAT el manual de operación o documento donde se encuentren, los pasos a seguir, lineamientos, instrucciones, procedimientos que indique el tratamiento que le da el SAT a las obras de arte cuando se hacen “pago en especie” por artistas desde la recepción de solicitud hasta el final del procedimiento. El SAT se limitó a indicar las disposiciones que regulan el pago en especie, pero no los que en realidad se hace paso a paso en cada caso.
El Inai ordenó al Servicio de Administración Tributaria entregar al particular el instrumento jurídico que dé cuenta del tratamiento que da a las obras incluidos el cómo y por qué las destina a diversos sitios públicos para hermosear esos recintos con arte mexicano.
