¿El gobierno abierto y sus enemigos?

La próxima semana tendrá lugar en el DF la cumbre mundial de la Alianza por el Gobierno Abier-to (AGA) que México preside para ceder la estafeta a Sudáfrica. El evento convocará a miles; representantes de gobiernos, autoridades, diplomáticos y funcionarios de instituciones públicas (como el INAI).

La modernidad ha privilegiado la apertura respecto de lo inaccesible, sentimentalmente

              se habla de “corazón abierto” y racionalmente de “mente abierta”, después, “sociedad abierta” y luego…

Participarán intelectuales, académicos, periodistas y directivos de agencias informativas. Apenas hace unos años el término gobierno abierto se convirtió en un referente político tras la propuesta del presidente Obama quien lo anunció como el sello de su mandato. La expansión del concepto ha sido asombrosa como toda fórmula o idea exitosa en la era de la globalización. En consecuencia, en 2011 se configuró la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) y con ello más de 70 países se identifican entre sí porque se asumen democráticos, aunque sus comportamientos civicopolíticos y económicos sean muy diversos.

Al parecer, hoy en día no debe haber gobernante que se precie de ser demócrata o cualquier organismo público moderno que se atrevan (respectivamente) a deslindarse de este nuevo paradigma.

El gobierno abierto, es un signo de nuestros tiempos y, de haber excépticos, más les vale fingir, so pena de terminar linchados o expulsados políticamente hablando.

Naturalmente, en la lista de los países que se proclaman en el movimiento del gobierno abierto se ubican democracias de alta intensidad y caben también no pocas democracias precarias o de baja intensidad; hasta ahora, no se han interesado “formalmente” en ese reto países con gobiernos evidentemente autoritarios.

El eslogan del gobierno abierto es una ecuación conveniente:

1. Potenciar la transparencia institucional que obliga a una gestión pública excrutable (camino de la rendición de cuentas).

2. Potenciar la participación ciudadana en la exigencia del derecho a saber sobre la gestión pública e incidir con propuestas y correcciones a los objetivos de los programas y proyectos públicos colocados en formatos interactivos.

3. Potenciar la correspondencia entre el quehacer gubernamental y la fiscalización propositiva de la sociedad en el uso de las tecnologías de la información (la web 2.0 ).

En síntesis: gobierno abierto es igual a más transparencia para obligar al gobierno a explicar lo que hace y cómo lo hace a una sociedad actuante que ejercita una constante rendición de cuentas y también que ese nuevo vínculo (autoridades-ciudadanía) habrá de propiciar creatividad conjunta de metas y programas para resolver problemas ciertos con medios y remedios veraces, todo ello en un diálogo desde el internet. En 1945 Karl Popper publicaba en Londres su obra cumbre La sociedad abierta y sus enemigos extenso análisis en defensa de “la democracia liberal” como ideal para la humanidad en oposición a lo que advierte como el peligro de interpretar con fidelidad a algunos clásicos de la teoría política cuyos consejos llevarían a los pueblos al fracaso libertario por el sometimiento al despotismo de dogmas racistas (como el fascismo) o al de experimentos demagógicos basados en el igualitarismo (como el marxismo).

El gobierno abierto debe ser un camino a la comprobación de la democracia efectiva, es decir, aquella en la que las normas y los procedimientos democráticos son eficientes y eficaces.

“Los enemigos del gobierno abierto” pueden ser además de los déspotas normalmente favoritos de la opacidad pública (atmósfera siniestra), los políticos y funcionarios oportunistas: amos de la simulación que por conseguir medallas inmerecidas traicionan las mejores causas.

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