Ley de Transparencia: urgente y trascendente debate

El proceso legislativo hubiera tenido que aprobar antes del 7 de febrero las leyes generales: de transparencia, de protección de datos y de archivos. Se ha retrasado y ha generado reacciones y preocupaciones legítimas, así como también especulaciones dramáticas, todas ...

El proceso legislativo hubiera tenido que aprobar antes del 7 de febrero las leyes generales: de transparencia, de protección de datos y de archivos. Se ha retrasado y ha generado reacciones y preocupaciones legítimas, así como también especulaciones dramáticas, todas válidas en una democracia.

Las polémicas que rodean los trabajos del Congreso de la Unión en la concreción de las leyes secundarias han repercutido en foros académicos y en los círculos de las organizaciones de la sociedad especializadas en la transparencia y la rendición de cuentas. En ese conglomerado de actores públicos, el IFAI ha estado activo en reuniones y participado en espacios de discusión en los medios de comunicación en aras de incidir para que el ejercicio legislativo del que hablamos sea el mejor posible.

Ley General de Transparencia se encuentra en el último trecho de negociaciones parlamentarias para su aprobación, mientras que las leyes generales de protección de datos personales y la de archivos públicos se encuentran lejos de llegar a ese punto. Así las cosas, la Ley de Transparencia es el motivo sobre el que radican todas las expectativas y tensiones, las parlamentarias, así como las extraparlamentarias.

De un lado están los activistas del derecho de acceso a la información pública, exigen que la ley sea modélica, que sea consecuente con las características que debe tener para erradicar la opacidad interesada con la que aún se mueven los sujetos obligados (las burocracias).

A su vez denuncian el peligro de retrocesos que vengan a frenar la satisfacción de derecho a saber sobre lo público y en esa ruta conseguir saciar el derecho a la verdad.

En el extremo opuesto se encuentran funcionarios del gabinete económico y del gabinete de seguridad (del gobierno federal) que desde su correspondiente ángulo interpretan como un riesgo que el acceso a la información sea tan amplio que su labor se vea afectada y con ello mermada su eficacia operacional.

A ellos se suman algunos sectores del empresariado que ven con recelo que se profundice la apertura informativa sobre los beneficiarios de las exenciones de impuestos y las condonaciones de créditos fiscales, etcétera.

En el IFAI creemos que no puede haber caminos de retorno en una conquista democrática como la que sintetiza la transparencia y el acceso a la información, por lo que esperamos que las especulaciones tremendistas se diluyan y tengamos pronto una Ley General de Transparencia de vanguardia, nada más, pero nada menos.

En democracia para beneficios: avanzar metros, para perjuicios (retrocesos) ni medio centímetro.

Ojalá.

                *Comisionado del IFAI

                Twitter:@f_javier_acuna

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