Tensiones crecientes
Las contradicciones de una globalización cambiante y el regreso del proteccionismo y los aranceles son acertijos de difícil resolución.
La relación bilateral entre México y Estados Unidos siempre ha sido compleja. La asimetría se refleja en aspectos delicados. Inversiones, migración, seguridad y, por supuesto, en el comercio. Las cosas han cambiado diametralmente desde 1994. Quienes se opusieron fieramente a la negociación del Tratado en los años 90 son ahora gobierno y enfrentan las tensiones crecientes de una relación tormentosa con nuestro vecino del norte.
Las contradicciones de una globalización cambiante y el regreso del proteccionismo y los aranceles son acertijos de difícil resolución. La actual administración de la Casa Blanca ha cambiado diametralmente su estrategia comercial y espera de sus socios y aliados, signos, concesiones y posturas que en el pasado corrían por carriles distintos.
El contexto no ayuda. En el campo mexicano las cosas están que arden. En días recientes, productores de maíz exigieron con plantones y bloqueos subir a 7 mil 200 pesos el precio de la tonelada del grano, desquiciando la circulación en 33 puntos carreteros del Centro, Bajío y Pacífico.
Las demandas son justas. La problemática surge de las complejidades del comercio internacional. La Guerra entre Rusia y Ucrania precipitó un desplome de la tonelada de maíz de 7 mil pesos a sólo 3 mil 200 pesos. Es importante recordar que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) fija el precio del maíz de acuerdo con la Bolsa de Chicago.
Finalmente, productores de maíz de la zona centro concretaron la semana pasada un acuerdo para abrir el subsidio de 950 pesos por tonelada para toda la producción posible. Los agricultores de Sinaloa siguen expectantes, poco convencidos de que la solución para sus pares del Bajío les sea de utilidad en el futuro.
En medio de estas presiones crecientes, como lo señala Juan José Li, investigador de BBVA Research, por cuarto mes consecutivo las remesas a México, que siempre han sido un amortiguador social en el campo, retrocedieron a tasa anual.
En julio, llegaron al país 5 mil 330 millones de dólares por remesas, lo que equivale a una caída del 4.7% respecto al mismo mes de 2024. La desaceleración del empleo en Estados Unidos y el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos han provocado una caída de este valioso ingreso.
La crisis del campo es sólo el comienzo de las dificultades que se otean hacia adelante. Congresistas estadunidenses y la influyente Cámara de Comercio de Estados Unidos ya han expresado sus reservas sobre la reforma judicial y otras leyes, que podrían afectar la relación comercial bajo el T-MEC.
Ante la revisión del tratado en julio de 2026, la seguridad jurídica surge como una preocupación real. La desconfianza empresarial se centra en reformas recientes, como la de la Ley de Amparo, que podría debilitar la protección de sus derechos.
BALANCE
El gobierno de Estados Unidos seguirá a la ofensiva. En un golpe seco al sector aéreo mexicano, revocó 13 rutas de aerolíneas nacionales hacia su territorio y canceló de forma provisional todos los vuelos combinados de pasajeros y carga desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El secretario de Transporte, Sean Duffy, fue duro y contundente:“Hasta que México cumpla sus compromisos y deje de jugar con las reglas del mercado, continuaremos exigiendo responsabilidades. Ningún país puede aprovecharse de nuestras aerolíneas ni de nuestros pasajeros sin repercusiones”, sentenció.
La tensión seguirá. Mantener la “cabeza fría” en una habitación cada vez más caliente, será un reto colosal. Corregir las deficiencias del mercado, como lo ilustró la crisis del maíz de la semana pasada, requiere de recursos frescos con los que simplemente no se cuenta. Cada día el juego será más complicado. De eso ni duda hay.
