México-Estados Unidos: narrativas interesadas
Es previsible que EU aproveche la revisión del T-MEC para incrementar la presión.
En el marco del Encuentro Nacional de Coparmex, Tijuana 2025, tuve la oportunidad de compartir, con empresarios de todo el país, mis puntos de vista sobre la situación que guarda la relación bilateral en un momento crítico para los dos países. La migración, la seguridad, la política exterior y, por supuesto, el comercio siguen generando fricciones y desencuentros, rumbo al futuro proceso de revisión del T-MEC.
A pesar de la restauración de un modelo proteccionista, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos registraron un crecimiento anual de 6.2 por ciento durante la primera mitad de 2025, al alcanzar un valor total de 264 mil 382 millones de dólares, de acuerdo con cifras oficiales del Buró del Censo estadunidense. Con una participación de 15 por ciento sobre el total de importaciones estadunidenses, México sigue por delante de sus principales competidores comerciales: Canadá y China.
Estas cifras se dan en un entorno complejo para el comercio bilateral, marcado por la construcción de “narrativas interesadas” en debilitar la posición mexicana rumbo a la revisión conjunta que pretende evaluar el funcionamiento del tratado y decidir si se extiende por otros 16 años o si se llevan a cabo revisiones anuales en caso de no llegar a un consenso.
Kenneth Smith, experimentado exnegociador de asuntos comerciales, no pronostica un colapso en revisión, a pesar de existir turbulencia por asuntos que no necesariamente están conectados a nuestros lazos económicos. Es importante recordar que, si alguno de los socios solicita reabrir el texto y los demás lo aceptan, podrían introducirse cambios sustanciales en los términos del acuerdo.
En este contexto, durante los meses por venir, los aspectos técnicos de la negociación podrían verse severamente afectados por temas no comerciales, como la afinidad del gobierno mexicano por las tres dictaduras del continente: Nicaragua, Cuba y Venezuela. La política exterior de México se ha alejado sustancialmente de los valores y principios de la Carta Democrática Interamericana, misma que suscribió en Lima, Perú hace 24 años.
De la mano de una “narrativa” que coloca a México de la mano de Maduro, Díaz-Canel y Ortega, de la descripción de un país violento e inseguro “gobernado por cárteles” y de una reforma judicial que pone en peligro la seguridad jurídica de los inversionistas extranjeros, es previsible que Estados Unidos aproveche la revisión para incrementar la presión por ajustes en capítulos clave del tratado.
La narrativa de un México controlado por intereses criminales se va construyendo día con día con la presentación de historias o relatos que proyectan debilidad y vulnerabilidad extrema. Estas narrativas son utilizadas para formar la percepción pública de un socio comercial renuente a combatir a los criminales o a erradicar las dictaduras del vecindario.
BALANCE
Las “narrativas” que circulan entre las élites económicas y los círculos políticos de Estados Unidos son armas de presión poderosas porque moldean la percepción pública, influyen en la toma de decisiones y contribuyen al avance de intereses particulares.
En medio de la revisión del T-MEC, el mensaje central que se ha diseñado desde Washington es que México abusa del tratado comercial y que como socio estratégico no es solidario en la lucha de la administración Trump contra cárteles terroristas y las dictaduras que los cobijan.
Es crucial comprender que toda narrativa se sitúa en un contexto histórico particular para darle sentido y significado. Si México se queda impávido, sin contrarrestar en los hechos las versiones de la realidad nacional que se difunden en “narrativas interesadas”, el proceso de revisión comercial será cada vez más áspero y adverso.
