Entender los cambios
Existe una directiva dirigida al Pentágono para que comience a utilizar la fuerza militar contra determinados cárteles de la droga latinoamericanos.
El viento está soplando huracanado en una dirección diferente. La marea está alta. Navegar con información equivocada es peligroso para capitanes, marinos y tripulantes. Juego nuevo y nuevos jugadores por entrar a la cancha. Entender los cambios es crucial para sobrevivir en este nuevo escenario.
Se han tomado decisiones trascendentales, tectónicas. La primera: el 25 de marzo de 2025, el Departamento de Estado designó al Tren de Aragua, Mara Salvatrucha, Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, Cártel de Golfo y Cárteles Unidos como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.
Las designaciones de terroristas buscan aislar a entidades e individuos, negándoles el acceso al sistema financiero estadunidense y a los recursos necesarios para perpetrar atentados. Las medidas adoptadas bloquean todos los bienes e intereses sobre bienes de personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o que estén en posesión o bajo el control de una persona estadunidense.
Segundo: como señaló una nota del 8 de agosto del New York Times, existe una directiva dirigida al Pentágono para que comience a utilizar la fuerza militar contra determinados cárteles de la droga latinoamericanos que el gobierno considere como organizaciones terroristas.
Involucrar al ejército estadunidense en esta lucha es un paso inédito. La orden proporciona una base oficial para la posibilidad de operaciones militares directas en el mar y en suelo extranjero contra los cárteles.
Tercero: el Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció el pasado viernes que el Grupo de Ataque de Portaaviones Gerald R. Ford se unirá a los operativos del Comando Sur en el mar Caribe y se sumará a lo que ya era el mayor despliegue de Washington en la región desde la invasión de Panamá a finales de la década de los años 80. Más claro ni el agua.
Cuarto: se buscan resultados que inspiren confianza ante un fenómeno que es muy sensible para la opinión pública de Estados Unidos. La Fuerza de Tarea ha realizado el mayor número de arrestos de líderes de cárteles, operativos y miembros de pandillas en la historia de EU, más de 3 mil y contando.
Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional lo dijo sin eufemismos: “Si eres un narcoterrorista que trafica con drogas en nuestro hemisferio, te trataremos como a Al-Qaeda. De día o de noche mapearemos tus redes, rastrearemos a tu gente, te cazaremos y te mataremos”.
Quinto: el presidente de Estados Unidos ya informó a su Congreso que ha determinado que su país se encuentra en “un conflicto armado no internacional” y armado con los cárteles de la droga. “Si estás en nuestro hemisferio, si estás en el Caribe, si estás al norte de Venezuela y quieres traficar drogas a Estados Unidos, eres un objetivo legítimo del ejército de Estados Unidos”, dijo Pete Hegseth, el secretario de Guerra a la cadena Fox News.
BALANCE
Vendrán cosas que no hemos visto en el pasado. Migración y seguridad son el nuevo matrimonio de los años por venir. “Ustedes van a ver que las drogas dejarán de entrar a nuestro país, así como lo hicimos parando a los presos, a los narcotraficantes y a los drogadictos. Hemos ya impedido la entrada a prácticamente todo el mundo, excepto a quienes quieren entrar legalmente”, dijo Trump hace unos días.
Como lo ha señalado el experto en Seguridad, Fernando Jiménez, investigador del Colegio de Jalisco, el gobierno mexicano debería buscar los mayores beneficios anticriminales que implica el antiterrorismo. Pero, primero, hay que entender los cambios. La cooperación es crucial. Todos queremos reducir el poder y control criminal en México. En eso, todos deberíamos estar de acuerdo.
