El valor del voto desde el extranjero
La evolución y modernización de los sistemas democráticos han expandido durantela última década la adopción y aplicación de diferentes mecanismos para la emisióndel voto en el extranjero.

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
La globalización económica nos ha acompañado durante décadas. Sus efectos son notables en el comercio y el desarrollo tecnológico. Pero, al mismo tiempo, el crecimiento exponencial de los intercambios entre naciones ha viralizado enfermedades hasta llevarlas a una categoría de pandemia. El covid-19 es una consecuencia no deseada de la creciente globalización. Un doloroso daño colateral.
En esa ruta de creciente globalización, la democracia también se ha internacionalizado. La evolución de los sistemas políticos, los procesos de democratización y la ponderación de los sistemas de gobierno sobre la existencia de millones de personas viviendo fuera de su lugar de origen ha hecho inevitable el reconocimiento de los derechos políticos de la diáspora a través del ejercicio del sufragio desde el extranjero.
En el marco de la conmemoración de 30 años de la fundación del IFE-INE, tuve el privilegio de reflexionar sobre la importancia cardinal que el voto desde el exterior tiene en México y en nuestro continente.
No podemos olvidar que México es uno de los países de la región con mayor porcentaje de población viviendo fuera de su territorio. Uno de cada 10 mexicanos nacidos en México ha decidido ser migrante. Se calcula que, de una población de casi 57 millones de latinos en Estados Unidos, más del 63% es de origen mexicano, es decir, más de 36 millones de personas.
La Carta Internacional de los Derechos Humanos establece que los derechos políticos de todas las personas son inalienables. En esa dirección, la relevancia e influencia de los migrantes sobre las decisiones de política en sus países de nacimiento cada día cobra mayor vigencia.
Considerando el contexto político, así como la evolución democrática de cada país, las normas para garantizar el ejercicio de los derechos político-electorales de los ciudadanos se han diseñado teniendo en cuenta las prioridades, particularidades e idiosincrasia de cada nación.
En la medida en que la comunidad migrante es cada vez más grande y la transnacionalización de la economía se incrementa, el tema del voto en el extranjero se hace más relevante. En la actualidad, 112 países y territorios en el mundo cuentan con algún mecanismo de voto en el extranjero.
En América Latina, 16 países garantizan el derecho al sufragio para sus ciudadanos residentes en el exterior, lo cual, según un estudio comparado del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto Nacional Electoral de México (INE), convierte a nuestro continente en la región en la que se registra el mayor porcentaje de democracias que reconocen y han adoptado regulaciones para permitir el sufragio fuera de sus fronteras.
Durante la pandemia, la OEA ha tenido la oportunidad de observar seis elecciones. En el marco de estas observaciones, fue posible presenciar los procesos de voto en el extranjero en República Dominicana y Bolivia para sus elecciones generales. En ambos casos, y como era de esperarse, el voto en el extranjero se adaptó a las diferentes medidas que cada país estableció para controlar la emergencia sanitaria.
balance
La evolución y modernización de los sistemas democráticos, así como las más activas exigencias de los ciudadanos alrededor del mundo, han expandido durante la última década la adopción y aplicación de diferentes mecanismos para la emisión del voto en el extranjero.
La intensificación de los procesos migratorios y las tendencias hacia una mayor democratización han generado un contexto positivo para la reivindicación de los derechos políticos de los migrantes, quienes asumen cada vez más un papel crítico en las dinámicas políticas de sus países.
Votar desde el extranjero es un valor democrático que debemos expandir y consolidar. El reconocimiento de derechos políticos como el derecho al sufragio y de la representación parlamentaria es un paso trascendental en la universalización del sufragio. Votar desde el exterior es un derecho ganado a pulso que debe permanecer y fortalecerse.