Al inicio del año, en las páginas de este periódico, un servidor señalaba que se le acababa el tiempo a la dictadura cubana. Que había llegado la hora de decirle adiós. No obstante, el viejo régimen castrista persiste en aferrarse al poder, aunque en el camino se lleve entre las patas a millones de personas que ya no ven “lo duro, sino lo tupido”.
La situación humanitaria se está volviendo cada vez más peligrosa debido a la prolongada escasez de combustible, los apagones y las presiones económicas que están afectando el acceso a la salud, los alimentos, el agua y otros servicios esenciales. Desde Panamá, luego de una visita de cuatro días a Cuba, Edem Wosornu, oficial de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, y Altaf Musani, de la Organización Mundial de la Salud, alertaron que la crisis está ejerciendo una presión creciente sobre el sistema sanitario y dejando a las personas más vulnerables en mayor riesgo.
Los “apagones”, que en algunas zonas duran hasta 20 horas, están obligando a los hospitales a suspender la mayoría de sus servicios, excepto los cuidados intensivos y la atención de emergencia.
La crisis también está aumentando el riesgo de dengue, chikungunya y enfermedades transmitidas por el agua debido a las interrupciones en los sistemas de saneamiento, la refrigeración y el acceso al agua potable. La salud pública que era el orgullo del régimen, tristemente ha colapsado.
En este contexto, Estados Unidos presentó cargos penales contra el expresidente de Cuba, Raúl Castro, en una medida que marca una escalada en la campaña de presión de Washington contra el gobierno comunista de la isla. Castro fue acusado de conspiración para asesinar a ciudadanos estadunidenses, interrupción del tráfico aéreo y cuatro cargos individuales de asesinato, según informó el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche.
Por primera ocasión en casi siete décadas, altos cargos del régimen cubano han sido acusados en Estados Unidos por presuntos actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadunidenses. Siguiendo la lógica del Affaire Maduro, se sigue un principio fundamental: “Si matan a estadunidenses, los perseguiremos. Sin importar quiénes sean. Sin importar el cargo que ostenten”.
Las amenazas contra la dictadura van en serio. El portaaviones Nimitz y sus buques de guerra de escolta arribaron al sur del mar Caribe el pasado miércoles y permanecerán en la región al menos unos días, como parte de la campaña para presionar a la dictadura.
BALANCE
El secretario de Estado, Marco Rubio, sabe que gran parte de su futuro político depende de la caída de la dictadura castrista y de la instauración de la democracia en el país de origen de sus padres y abuelos. Por ello, su inusual mensaje al pueblo cubano, en un video publicado el pasado miércoles, aniversario de la independencia de Cuba del poder de España y de la ocupación militar estadunidense no puede ignorarse u obviarse.
En el discurso, en español con subtítulos en inglés y publicado en el canal de YouTube del Departamento de Estado, Marco Rubio culpó de la prolongada escasez de electricidad y recursos del país a Castro y a GAESA, el conglomerado dirigido por militares que controla la mayoría de los aspectos de la economía del país.
“La razón por la que se ven obligados a sobrevivir 22 horas al día sin electricidad no se debe a un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos”, dijo Rubio en español. “La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”. Un mensaje claro y contundente. Mientras la dictadura siga en pie, el colapso continuará.
