Manifiesto Facebook
Cambios tectónicos, desconcentración del poder, auge del populismo, cambios demográficos y una frenética interconexión de personas derivada de los avances tecnológicos. En este entorno, Mark Zuckerberg sabe que la red social que fundó, la más grande del planeta, ...

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
Cambios tectónicos, desconcentración del poder, auge del populismo, cambios demográficos y una frenética interconexión de personas derivada de los avances tecnológicos. En este entorno, Mark Zuckerberg sabe que la red social que fundó, la más grande del planeta, jugará un rol central en el nuevo orden mundial del siglo XXI.
El Manifiesto, que Zuckerberg publicó en febrero, lo sentencia: Facebook será la plataforma para construir “la nueva infraestructura social”, que ofrecerá poder a la gente para edificar una comunidad global.
El texto es más una exposición filosófica que un plan de negocios. Zuckerberg se pregunta: ¿Qué tipo de mundo queremos? Para él, la historia de la humanidad es resultado de la creciente conexión entre personas.
Facebook tendrá un papel crucial en esta nueva infraestructura social. Zuckerberg propone cinco tipos de comunidades:
La primera son las “comunidades de apoyo”, a través de la creación de “grupos muy significativos” que fortalezcan el tejido social. La segunda son las “comunidades seguras”, promovidas a través del mejoramiento de funciones como amber alerts, safety checks y crowdfunding en caso de crisis y emergencias.
La tercera son “comunidades informadas” que aseguren que todos tengan voz, pero que al mismo tiempo, con el uso de inteligencia artificial, se procure la diversidad de opiniones y se eviten fake news y sensacionalismo.
La cuarta son las “comunidades cívicamente comprometidas”, que incentiven la participación en procesos políticos, tal y como sucedió con Women’s March vía un post de Facebook, o en la generación de herramientas para mejorar la rendición de cuentas entre gobernantes y gobernados (como es el caso del gabinete del primer ministro de la India, Narendra Modi).
El quinto tipo es el de las “comunidades inclusivas”. Éstas representan un nuevo proceso de participación en la gobernabilidad comunitaria, definida como la toma de decisiones colectiva.
No queda claro cómo Facebook logrará un worldwide voting system, como Zuckerberg lo denomina, y en base a qué criterios se llevará a cabo dicho ejercicio. La definición de estándares comunes es un desafío porque la comunidad global no es homogénea. Somos desiguales. Diversos culturalmente y polarizados ideológicamente.
El Manifiesto invita a afrontar los dilemas sobre el rol de las redes sociales en la política y la democracia. Facebook no reemplaza las interacciones físicas de las personas en el terreno. No sustituye la creación de leyes y su cumplimiento. No ocupa el espacio de los partidos políticos. Facebook es una herramienta diferente. Es un actor emergente. Es un acertijo en desarrollo.
De acuerdo a The Atlantic, el número de usuarios en el último trimestre de 2016 fue de mil novecientos millones, equivalente a la mitad de la población de internet mundial y cifra mayor a la población de México, China y Estados Unidos combinada. Los ingresos reportados durante el mismo trimestre fueron de ocho mil ochocientos millones de dólares.
BALANCE
Las redes sociales, con sus virtudes, excesos y defectos, inciden en la reconfiguración de poder a nivel internacional. Suecia será el primer país en designar a un “Embajador Digital” ante Facebook, Google y Apple, otorgando de facto estatus de nación a los gigantes de la tecnología.
Nos dirigimos hacia un mundo virtual que cohabitará con el mundo formal de las instituciones tradicionales. El reto reside en encontrar formas en que las redes contribuyan, más allá de su sonoridad y estridencia, a la construcción de un nuevo orden internacional y al fortalecimiento de nuestras democracias. Vaya desafío.
*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia.
Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA.