Jugar para la tribuna

Para Eli Perdomo. Colaboradora leal. Amiga de la vida. Te vamos a extrañar. Actuar con responsabilidad entraña una decisión dura, solitaria y pocas veces popular. Los gobiernos enfrentan, todos los días, la tentación del populismo, como un elixir rápido y efectista ...

Para Eli Perdomo. Colaboradora leal. Amiga de la vida. Te vamos a extrañar.

Actuar con responsabilidad entraña una decisión dura, solitaria y pocas veces popular. Los gobiernos enfrentan, todos los días, la tentación del populismo, como un elixir rápido y efectista que satisface, momentáneamente, a las mayorías, a pesar de que lo fácil e inmediato termina siendo enemigo de las soluciones duraderas, haciendo pagar en un plazo perentorio la ligereza de las acciones emitidas.

En nuestro continente, la crónica de nuestras historias se ha compuesto, a lo largo de los años, de una tensión permanente entre lo que debe hacerse, aunque entrañe sacrificios y sinsabores y aquéllas decisiones que sirven a intereses propios de la coyuntura a la sombra de recetas inútiles que sólo sirven como paliativos pasajeros.

La globalización económica y la expansión generalizada de derechos políticos y sociales han traído consigo una contradicción permanente. Por un lado, las redes sociales amplifican las preocupaciones de sectores cada vez más extensos, en tanto las estructuras del Estado son insuficientes para solventar la enorme deuda atávica de la desigualdad y la exclusión social.

En un juego que oscila entre el pragmatismo, el cinismo político y las visiones sustentables, los asuntos públicos se van colocando en la agenda, al arbitrio de los que toman decisiones. La realidad es que resulta muy complejo establecer prioridades y visiones estratégicas a la luz de presiones cada vez más demandantes entre quienes ofrecen salidas instantáneas y quienes exigen una participación duradera y efectiva.

Las elecciones se han venido consolidando como una herramienta aceptablemente eficaz para dirimir diferencias ideológicas y programáticas entre distintas visiones de la realidad. La confrontación que se presenta durante las campañas políticas polariza alternativas, con la esperanza, no siempre alcanzada, de que el resultado saldará las cuentas de lo pendiente y servirá de base para el futuro.

En repetidas ocasiones hemos sido testigos de que los comicios marcan el inicio de una “nueva era” y la clausura de tiempos que preferiríamos “olvidar”. Sin embargo, la necedad de la realidad nos regresa con una gran frecuencia al punto de origen, con crisis recurrentes que “ignoran” la pertinencia de las promesas que se construyen al calor de las contiendas políticas.

Reconociendo la gran contribución que ha significado poder llevar a cabo elecciones de manera regular, puntual y con estándares aceptables por todos los jugadores, es preciso también señalar que la “clase política” sucumbe con frecuencia a la tentación de “jugar para la tribuna”, a través de propuestas fatuas e, incluso, demagógicas que no resisten el “viento de la realidad”.

En estas circunstancias, el dilema que se enfrenta en distintos países y regiones pasa por resistir las “trampas” de las soluciones fáciles que por su liviandad no poseen elementos que las hagan duraderas. La “apuesta simple” encapsula, en consecuencia, un posible salto al vacío si se combina con el deseo de diferir las consecuencias para las generaciones que vienen.

BALANCE

Nunca antes como ahora, el carácter universal de problemas graves y estructurales que se extienden desde el cambio climático hasta la falta de alimentos, pasando por los conflictos étnicos y los nuevos flujos migratorios, requiere de una visión responsable que no evada soluciones serias ni engañe a los ciudadanos.

“Jugar para la tribuna” ofrece aplausos efímeros que a la larga producen más calamidades que las que pretenden evitar. La experiencia nos ha enseñado que no existen atajos ante la gravedad de conflictos e inercias que con el tiempo se han acumulado durante décadas de un discurso fácil y engañoso. Corresponde a la democracia pavimentar un camino que nos vacune contra la demagogia. Urgen ciudadanos críticos capaces de pasar por la prueba del ácido las soluciones dudosas y los productos milagro.

*Secretario de Asuntos Políticos de la OEA. Los puntos de vista son a título personal. No representan la posición de la OEA.

                Twitter:@pacoguerreroa65

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