Guerrero: Desencanto ciudadano y abstencionismo
Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría. Epicteto 55135 d.C, pensador griego La ...

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría.
Epicteto (55-135 d.C), pensador griego
La escena no podía ser más paradójica. En la misma plaza donde Cuauhtémoc Cárdenas reunió a miles de personas para protestar por el fraude electoral del 6 de julio de 1988, más de 26 años después, un pequeño grupo de radicales lo agredía físicamente, pasándole la factura por la indignación ciudadana que se ha desatado contra el PRD ante la desaparición vergonzosa de jóvenes normalistas del estado de Guerrero.
El paso de la ilusión democrática al infierno de la decepción ciudadana, por la corrupción de algunos miembros de la clase política, pareciera ser el origen de un acto tan condenable como el que sufrió el fundador del partido del sol azteca. Este tipo de episodios, sumados a los injustificables actos de vandalismo contra el palacio de Gobierno del estado y el edificio del Ayuntamiento de Chilpancingo, deberían llamarnos a la reflexión ante el inminente proceso electoral que se llevará a cabo el año próximo.
La atmósfera de violencia que se ha apoderado de Guerrero se combina con un desencanto generalizado ante la decepcionante actuación de servidores públicos y dirigentes partidarios, que en lugar de “entrarle al toro por los cuernos” defienden con uñas y dientes sus cargos, sin darse cuenta que su actitud cínica sólo genera más enojo popular y que al final del día alejará indefectiblemente a los ciudadan@s de las urnas.
El ánimo comunitario de alejamiento de la política y l@s polític@s, que Weber caracterizó como el “desencanto ante la democracia”, es una constante en las sociedades modernas. Sin embargo, en México éste se ha acelerado ante la ineficacia del propio sistema democrático para autocorregir abusos y excesos de los más poderosos, que no están dispuestos en situaciones claras de violación al Estado de derecho, a rendir cuentas ni a castigar a l@s culpables aunque esto trastoque la confianza de l@s votantes.
En el marco del proceso electoral de 2015 donde estarán en juego nueve gubernaturas, entre ellas la de Guerrero, 500 diputaciones federales, 17 congresos estatales, 887 presidencias municipales, la Asamblea Legislativa del DF y 16 jefaturas delegacionales, la construcción de un ánimo social de desconfianza y repudio a partidos y gobernantes no puede ser un buen augurio para consolidar la legitimidad democrática que necesita nuestro país.
El próximo año, además de evitar los riesgosos efectos de la “asociación prohibida” entre narcos y políticos en algunas entidades, persiste el reto del INE y de los partidos por vencer al abstencionismo crónico que caracteriza a las elecciones intermedias. De acuerdo a datos del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, nuestro país se encuentra entre las naciones latinoamericanas con mayor reticencia para ir a las urnas con un decepcionante 41%, sólo debajo de Colombia y Honduras que varían entre el 56 y 47%, respectivamente.
BALANCE
Derrotar a un enemigo histórico de nuestros procesos electorales, como es el abstencionismo, requiere de acciones inmediatas por parte de los gobiernos en todos sus niveles, que demuestren que ante la corrupción, las arbitrariedades y el uso faccioso de la fuerza de personajes que llegaron a sus cargos a través de procesos democráticos, existirá “tolerancia cero”.
En la humanidad existe una larga historia de “pasión desdichada” por la política, ante su incapacidad para resolver problemas inmediatos en contextos envenenados por intereses y complicidades. Sin embargo, ante la urgente necesidad de mantener, con sus virtudes y defectos a nuestra democracia, como diría Octavio Paz “no podemos renegar de la política; sería peor que escupir contra el cielo: escupir contra nosotros mismos”. Vencer con acciones hoy el abstencionismo de mañana, pasa por una solución radical a la ingobernabilidad que hoy se vive en el estado de Guerrero. Esto sólo será posible si se piensa más en l@s ciudadan@s que en el grupo, o peor aún, en la pandilla.