¿Cuáles fisuras?

Las divisiones en Morena y el oficialismo existen. Son visibles y públicas, aunque en Palacio Nacional las nieguen. Tienen como fondo la lucha interna por el poder.

Las evidencias apuntan que son significativas, pero, por ahora, no necesariamente terminales para el partido en el gobierno.

Hay acusaciones internas de corrupción, reclamos públicos, descalificaciones entre camaradas guindas, golpeteo interno.  

Esas diferencias tienen nombre y apellido: 

Jesús Ramírez y Julio Scherer; Marx Arriaga y Mario Delgado; Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán; Alfonso Ramírez Bedolla y Raúl Morón; Alfonso Durazo y Julio Scherer.

Hay también casos que han alimentado la división interna y han lastimado la imagen de Morena:

Adán Augusto López Hernández, su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, líder del grupo criminal La Barredora.

El arresto del alcalde de Tequila, Diego Rivera, por extorsión, corrupción, secuestro agravado (de candidatos de Morena para hacerlos a un lado) y vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

La ruptura de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, con diputados locales guindas que no le aprobaron una millonaria deuda.

El desplante verbal de la citada gobernadora contra Ricardo Monreal, quien la llamó a mantener la unidad del movimiento. “Cuide su chiquero”, le reviró al zacatecano.

Las diferencias del otrora coordinador de los senadores de Morena con Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez y aspirante a la gubernatura de Chihuahua, por el destape de la senadora Andrea Chávez.

Hay también casos como el del senador Saúl Monreal, que públicamente ha manifestado su inconformidad con la disposición que prohíbe a militantes de Morena heredar cargos a sus familiares.

O el de Félix Salgado Macedonio, quien también quiere Guerrero, donde gobierna su hija Evelyn, aunque él se ha disciplinado y no ha hecho público su desacuerdo. Pero el aguijón queda.

Del tema le preguntaron ayer a la presidenta Sheinbaum. “¿Cuáles fisuras? ¿Cuáles problemas? Si todo el mundo tiene claro hacía dónde vamos… ¡Ah claro! Pensamiento único no hay, afortunadamente”, respondió.

Para la Presidenta, lo ha dicho reiteradamente, son chismes de los comentócratas y de la oposición conservadora.

 

* En ese contexto de “fisuras” podemos ubicar el cese de Marx Arriaga, ideólogo obradorista, de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP.

Hace cuatro días corrieron a este trasnochado y arrogante individuo, que hace como que no se ha dado cuenta de que el cargo no es de su propiedad.

Ya nombraron a su sucesora, la poeta oaxaqueña Nadia López García, pero él sigue atrincherado en sus oficinas.

Busca que lo saquen por la fuerza. Quiere la aureola de mártir —como la de AMLO con el desafuero.

Acusa traición a la doctrina obradorista y hasta ofreció sus muñecas a uniformados para que lo sacaran esposado, en un desplante de soberbia.  

No estaba de acuerdo en que hubiera modificación a los libros de texto que él diseñó. Ése fue “un primer desencuentro”, según la Presidenta.

A Marx le ofrecieron otras opciones. “La posibilidad de un consulado”, dijo la mandataria (en realidad, fue la embajada de México en Costa Rica), que no aceptó).

Al cierre de esta columna —9:15 de la noche—, seguía en sus oficinas. 

“Sigo esperando, de manera oficial, el documento donde se me destituya, sea por el argumento que sea. Lo único que sé son rumores”, dijo.

A la pregunta de si estaba atrincherado, Marx respondió:

“No estoy atrincherado, tanto que estamos haciendo comités de defensa y le digo al secretario que entregue el oficio donde se termina la comisión y san se acabó.

“Aquí estoy cumpliendo mis funciones porque no me han entregado un oficio. A mí no me van a cargar muertos. A mí no me van a decir que no cumplí con mis atribuciones”.     

A pesar de sus desplantes, la mandataria se refiere a él con respeto y ha dicho que valora “muchísimo” su trabajo. Pese al desacato manifiesto, le ofrece la oportunidad de seguir en el gobierno.

 

* Ya que estamos. El grupo parlamentario del PRI en el Senado presentó un punto de acuerdo para solicitar la comparecencia de Mario Delgado, titular de la SEP.

Los priistas quieren interrogarlo sobre el manejo de recursos financieros en la Dirección General de Materiales Educativos durante la gestión de Marx Arriaga y que les expliquen las causas de su despido.

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