Heroína en EU y violencia en México
Estados Unidos y México tienen responsabilidades compartidas.
El pasado 26 de octubre, el presidente Donald Trump declaró una “emergencia nacional de salud pública” por la crisis de opiáceos e instó a tomar medidas para abordar esta epidemia de uso de drogas en rápida expansión.
La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) señaló que las muertes por sobredosis de heroína han sobrepasado las muertes por accidentes automovilísticos o de armas de fuego. Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades indican que en 2016 hubo más de 64 mil muertes por sobredosis de drogas, 34 mil (54%) son por opiáceos, que se traduce en 175 muertes por día. La heroína ha desplazado a los opioides como la droga que más sobredosis ocasiona.
Ante la adicción de millones de estadunidenses a los analgésicos y las restricciones para su venta y prescripción médica, el consumo de opiáceos no legales, como la heroína y algunas otras drogas sintéticas, se ha incrementado en ese país, ya que la obtienen de forma ilegal, en el mercado negro, porque la heroína tiene efectos muy similares a los opioides de prescripción. Asimismo, los productores combinan la heroína con opioides sintéticos (fentanilo, carfentanil y la oxicodona) para que la dosis sea más adictiva y barata de producir. Por ello, la demanda se ha incrementado y los beneficios son muy grandes, lo que es extremadamente rentable para el tráfico de heroína y fentanilo hacia EU.
Actualmente, 90% de la heroína que entra a EU proviene de México, y éste se enfrenta a una lucha contra el auge de la producción de amapola (planta de la que sale la goma de opio), base para crear heroína y cada vez más bandas criminales se disputan el control de tierras donde se cultiva la planta. Así, los narcotraficantes han invadido Guerrero, desatando una lucha para controlar los campos de plantación. Por ello, la violencia en esta zona ha aumentado en los últimos años para controlar la producción. Sólo en Guerrero hubo dos mil 200 asesinatos en 2016.
Según datos de Naciones Unidas, el aumento del consumo de heroína en EU ha disparado el cultivo de amapola en México, hasta convertirlo en el tercer país a escala mundial por plantaciones, después de Afganistán y Myanmar. Por ello ha aumentado la violencia en México, especialmente en Guerrero. Los cultivos de esta planta en nuestro país alcanzaron las 32 mil hectáreas en 2016, equivalente a alrededor de 81 toneladas. Según funcionarios estadunidenses, “un kilo de goma de opio puede hacer ganar a los agricultores empobrecidos cerca de 800 dólares de los narcotraficantes que lo compran. Después de que la goma se procesa en las montañas de Guerrero en heroína blanca de alta calidad, un kilogramo puede venderse por alrededor de 50 mil dólares en las calles de Chicago”.
Incluso el secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, y el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, reconocieron que “la culpabilidad de la violencia en México es producto del consumo de drogas en su país”.
No hay una solución simple para esta problemática, mientras la fabricación de drogas siga siendo tan rentable y tan demandada, habrá estímulos para su producción. EU y México tienen responsabilidades compartidas en este problema y eso requiere de soluciones compartidas y mucha cooperación.
Coordinadora académica de la Licenciatura
en Relaciones Internacionales.
