Renegociación del TLCAN
Ahora se piensa que existen las condiciones para lograr una buena negociación favorable para los tres socios.
Por Gerardo Trujano Velásquez* y Alonso Bravo Gómez**
A 23 años de haberse firmado el TLCAN exige una reestructuración, no sólo por el avance de la globalización, sino también por la mayor sincronización entre las tres economías —Canadá, Estados Unidos y México— y por la creciente integración de las cadenas productivas de los países.
A finales de abril, el presidente Trump accedió a renegociar el TLCAN. Un giro importante, ya que desde su campaña como candidato a la Presidencia había hablado de reestructurar el acuerdo en favor de Estados Unidos o, incluso, cancelarlo, lo que generó creciente incertidumbre en los mercados internacionales y provocó la depreciación del peso. En cambio, ahora se piensa que existen las condiciones para lograr una buena negociación favorable para los tres socios.
Para entrar en la renegociación es indispensable recordar que 80% del comercio de México aún depende de Estados Unidos. Con base en este dato, es posible identificar los daños a la economía mexicana, en caso de que los estadunidenses lograran imponer la línea de una política neomercantilista que restrinja el comercio con México. Según la agencia calificadora Moody’s, los flujos comerciales podrían disminuir en 5% y el PIB en uno por ciento.
La renegociación iniciará el 16 de agosto, una vez cubiertos 90 días para consultas en el Congreso y la opinión pública en EU, contados a partir de que el gobierno diera aviso formal a los legisladores el pasado 18 de mayo.
Entre los temas se deben incluir: 1) La importación de los recursos energéticos. La Reforma Energética en México permite la participación de la iniciativa privada en la exploración, explotación y producción de petróleo, así como en el resto de la cadena productiva. Gracias a la liberalización del sector, no es necesario destinar recursos para los energéticos en el TLCAN; sin embargo, es conveniente unificar el arancel de importación con el que los países comercian para igualar las condiciones de los energéticos.
2) Las regulaciones al comercio electrónico. Una de las ambigüedades del TLCAN es que existe un impuesto cero de importación al comercio electrónico, lo que permite a las empresas estadunidenses vender en México sin pagar IVA, mientras las compañías mexicanas estén en desventaja porque sí lo pagan. Con el creciente dinamismo del e-commerce se hace necesario que el TLCAN incluya condiciones favorables para las partes involucradas.
3) Las reglas de origen. Debido a la política proteccionista del presidente Trump, se espera que los negociadores estadunidenses presionen para favorecer la producción en su país; sin embargo, las reglas de origen deben estar fundamentadas en el beneficio de la región y en la complementariedad que ésta crea, satisfaciendo, primordialmente, las demandas del mercado de los tres países socios.
Para generar estas condiciones de buen entendimiento entre los países, uno de los principales requisitos es la buena disposición de los gobiernos y, como ya han manifestado, ninguno de los tres países tiene la intención de quedarse en las negociaciones si se llega a ver desfavorecido. Es imperativo trabajar sobre la complementariedad, la integración y la interdependencia, para lograr un mayor beneficio sobre la región.
* Coordinador Académico de la Facultad de Estudios Globales. Universidad Anáhuac México.
** Estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales
en la Facultad de Estudios Globales. Universidad Anáhuac México.
