Lugar común, Venecia
La Unesco alertó que “los impactos del cambio climático y el turismo de masas amenazan con causar cambios irreversibles”.
La Galería de la Academia de Venecia tiene en su acervo el Hombre de Vitruvio, el dibujo fundamental de Leonardo en el que la estética le da un lugar definitivo a la ciencia. Por motivos de conservación, se exhibe al público cada cierto tiempo con luces y temperaturas súper especiales.
Hay un sector del turismo que procura visitar museos para deleitarse con las mayores obras de arte. Italia es la opción con sus aproximadamente mil 500 recintos, porcentaje del patrimonio histórico-artístico que representa casi la mitad de la humanidad, según la Unesco. Así, por ejemplo, si Caravaggio es el pintor de Nápoles, Tintoretto es el de Venecia.
Sin embargo, ahora mismo los visitantes de Venecia caminan por sus puentes y callejones y se toman selfies, beben cerveza, piden “gelato” o dan un paseo sobre una góndola o un “vaporetto” y graban videos, pero no ponen un pie en tal o cual museo.
En ello pensé cuando leí un cable de la AFP en el que se alerta que la Unesco emitió una recomendación para que la famosa ciudad “sea incluida en la lista del patrimonio en peligro debido al turismo masivo y los impactos del cambio climático”, en el que asimismo se relata lo siguiente: “A unos metros, un vendedor de acuarelas tiene un signo que indica el camino a la Plaza San Marcos. ‘Eso es lo único que quieren saber’, relató Claudio, un veneciano que no quiso dar su apellido. ‘Vienen a Venecia porque es Venecia. Eso es todo’. Para él, los días en que turistas educados visitaban y disfrutaban de los museos e iglesias se acabaron. ‘Los que vienen ni siquiera saben lo que es un museo. No es turismo cultural’, afirmó. ‘Ellos tienen que ir a la playa, a las montañas, pero no aquí’, pidió. ‘¡Por favor no vengan más!’, concluyó”.
Recordé en ese mismo tenor la sentencia que hiciera el escritor bosnio-croata Predrag Matvejevic, hacia mediados de los 90 del siglo XX: “Venecia, más que ninguna otra ciudad, exceptuando Roma, fue tantas veces representada, ya sea mediante la pluma, el pincel, el buril o finalmente la cámara. Se ha vuelto un lugar común”.
Durante el confinamiento por la pandemia de covid-19, la naturaleza obsequió valiosas estampas, entre ellas las de unos alegres delfines por los canales de Venecia, imágenes que parecían de película. Controlado el bicho, el capitalismo más salvaje regresa por sus fueros.
“La lista de desafíos que enfrenta Venecia es larga, desde la amenaza medioambiental del agua a la huida de sus habitantes, que deja lo que muchos califican como una ciudad sin alma”, continúa la AFP. La Unesco alertó que “‘los impactos del cambio climático y el turismo de masas amenazan con causar cambios irreversibles’, y advirtió que se necesita una gestión más sostenible del turismo”.
Hace muchos años, perdido por los callejones de Venecia, entre amables vecinos ancianos, “trattorie” y demás comercios locales, me topé con una placa que decía: “A Riccardo Wagner, muerto entre estos muros el 13 de febrero de 1883”. Regresé un par de veces y dejé a la suerte la oportunidad de volver a toparme con ese “angolo”. Fracasé. Pero el fallo ha sido colectivo. En una de esas ocasiones vi un grupo de jóvenes gringas, escandalosamente dispuestas a la fiesta, y una de ellas expresó: “Oh, wow! It just looks like Las Vegas”. Quizás ahí esté la solución. Sería más divertido para el turismo ir a la Ciudad del Pecado y dejar en paz de una vez por todas a la original.
CAJA NEGRA
Concluye mañana el 16° Gran Remate de Libros en el Monumento a la Revolución. El anterior fue apenas en abril, pero ningún lector reclamará la proximidad de este tipo de ofertas. En días en que se habla de impedir que ciertos libros lleguen a sus lectores, rescatar algunos títulos resulta más urgente que nunca.
