Jorge Berlanga: soñar la realidad

Nunca estuve ni cerca de convencerlo para que escribiera sus memorias. Jorge Berlanga siempre se sintió cómodo en el bajo perfil, detrás de los telones, alejado de luces y cámaras.

En sus últimos meses, Marilyn Monroe tuvo un romance con el productor y director de cine mexicano José Bolaños. Circulan en la web varias fotos de la pareja en noches de gala, ambos sonrientes ante las cámaras. Bolaños, digamos, no era muy agraciado. Bueno, Joe DiMaggio, el segundo esposo de la rubia, tampoco lo era ni Arthur Miller, su tercer marido. Pero DiMaggio, como leyenda de los Yankees de Nueva York, algún impacto ejercía en la vida estadunidense. Con Miller, acaso la estrella de Hollywood cayó en la sapiosexualidad del mejor dramaturgo de todos los tiempos. No sé. Cualquier estrella no se resiste al monopolio del brillo.

En ese tenor, Bolaños, seductor, elocuente y fiestero, gozaba de celebridad sin robar cámara como aquéllos. El argumento para una película sobre Marilyn Monroe y México es más o menos el siguiente: en la escena inicial está al teléfono con Bolaños. Tocan la puerta. Monroe deja el auricular para atender, en tanto su amante mexicano espera del otro lado de la línea. El cineasta escucha a su gran conquista quejarse de algo, quizás suelta un débil “¡Nooo!”. Un par de movimientos secos otorgan drama al asunto, en tanto la cámara enfoca el teléfono, exclusivamente, al que pronto se acerca un hombre de espaldas, trajeado y con guantes, y cuelga. En la siguiente toma todos los diarios tienen en sus portadas “el suicidio” de Marilyn.

Hay un elemento tremendo en este relato. La actriz tenía una Montblanc, regalo para su amigo Truman Capote. Detrás del forro del estuche de la pluma hay una carta escrita de puño y letra: “Por favor, me persiguen. Temo por mi vida… M.M.”. Todo ello con el clan de los Kennedy y los archivos del FBI de fondo. Novela negra y glamour con Marilyn de este lado del río Bravo: el Indio Fernández la recibe en su casa de Coyoacán, caballitos de tequila, los suéteres de Chiconcuac, Cantinflas y, desde luego, José Bolaños, idilio que inició poco después de divorciarse de Arthur Miller en Ciudad Juárez.

Los expertos en cine aseguran que hay unos tres intentos de llevar a la pantalla grande esta historia, un combo de libros y documentos oficiales con necesarios elementos de ficción. La menciono en este espacio porque en 2019 me la contó el productor Jorge Berlanga. Magnífico conversador, Berlanga siempre traía algo entre manos. Fue el hombre al que los años 80 le debe, en parte, la felicidad de la infancia de esa década, pues representó en nuestro país al grupo español Parchís y llevó al Atlético de Madrid a Hugo Sánchez.

Su cercana relación con Maradona, Luis Miguel, Amber Heard o Adele, entre decenas de figuras clave del escenario mundial de antes, de ahora y de siempre, eran objeto de largas charlas con anécdotas increíbles, una delicia desde el aperitivo hasta la cena, revelaciones de alguien que, en definitiva, vivió a plenitud.

Uno de sus últimos lanzamientos fue de verdad peculiar. En pleno confinamiento por la pandemia de covid-19, hacia octubre de 2020, logró que los guitarristas Rodrigo y Gabriela grabaran una canción con Pelé, Acredita no véio, a manera de homenaje a Armando Manzanero, con quien tenía varios planes una vez aplacada la maldita pandemia.

Nunca estuve ni cerca de convencerlo para que escribiera sus memorias. Jorge Berlanga siempre se sintió cómodo en el bajo perfil, detrás de los telones, alejado de luces y cámaras. Quizás por ello su muerte, el pasado 24 de enero, pasó inadvertida en los diarios y la internet.

Jorge Berlanga convirtió en realidad el sueño de muchos intérpretes y ejecutantes y, por extensión, esas quimeras hicieron los días y los años de innumerables generaciones de públicos cautivos por toda Iberoamérica ante la belleza de vidas y obras ejemplares y dignas de ser contadas, como la de Jorge Berlanga mismo. Su hija Vanessa me dio la terrible noticia y, como observó Pessoa, mi alma se partió como un florero vacío. Descansa en paz, amigo.

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