El Frente Amplio avanza en una marisma
Lo absurdo, en todo caso, es que Xóchitl y sus compinches posen con amplias sonrisas frente las cámaras, pero en privado apenas se toleren.
Según ha quedado constancia en las hemerotecas, el sábado pasado fue un día extraño para el Frente Amplio por México. Alito Moreno, presidente nacional del PRI, publicó un elogioso artículo de opinión en el que exalta las virtudes de su candidata y el merecido futuro que con ella nos espera: “Porque las necesidades de la gente no encuentran cabida en el dogma morenista y los recursos públicos han sido privatizados para satisfacer caprichos. Porque Xóchitl Gálvez Ruiz es la mujer de estrategia y acción que a lo largo de 30 años de carrera política ha demostrado que se crece ante la adversidad y que es capaz de unir a los diferentes para lograr un mejor futuro” (El Universal 11/Nov/2023).
Por su parte, en una gira por varios municipios de Chiapas y tras recibir el “bastón de mando”, que le entregó Lorenzo López, secretario de Acción Indígena del PRI estatal, en medio de un ritual tradicional en representación de 18 municipios tzotziles y tzeltales, Xóchitl, en su andar a través de su particular marisma contra la corrupción, dijo que, entre los priistas indeseables se encuentra Alito: “Hay muy malos priistas (con los) que yo no trabajaría, como Bartlett, como Alito, o como el ahora exgobernador de Hidalgo (Omar) Fayad, que se habla de una Estafa Siniestra de dos mil millones de pesos en Hidalgo, ¿y a poco el gobernador no sabía nada?, pero como lo premian con una Embajada, pues ya traicionó al Estado, sus principios” La Jornada y Reforma, 11/Nov/2023).
En ese cachondeo de declaraciones ante los micrófonos, Alito explicó sobre su candidata: “Los lapsus mentales de las personas o un comentario que haga, nosotros siempre lo respetaremos”. A su vez, la hoy senadora con licencia zanjó: “Hablé con Alito (le) ofrecí una disculpa. Estoy orgullosa de caminar con el PRI y lo digo sinceramente, lo digo convencida”.
Al final del día, Xóchitl y Alito son eslabones de esa larga cadena de mediocridad mexicana que tanto se recompensa al ejercer el servicio público. Que no le quieran tomar el pelo. Sí, Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido incoherente entre muchos de sus dichos y los hechos. Concordaría en que Claudia Sheinbaum figura como la punta de lanza de un hombre que presenta desplantes de forajido (o lo que es casi lo mismo: que se aplique la ley, pero en los bueyes de mi compadre). La cuestión, en todo caso, está en el hecho de que aquéllos quieran “rescatar” al país. ¿Rescatarlo de qué? De la 4T, evidentemente. Es el centro de sus discursos. Lo absurdo, en todo caso, es que Xóchitl y sus compinches posen con amplias sonrisas frente las cámaras, pero en privado apenas se toleren. Con esa mezquindad no se puede siquiera tener la voluntad de ayudar a un anciano a cruzar una avenida.
Con ese pequeño affaire con Alito, Xóchitl en realidad mostró la acracia que tanto le critica al Presidente. En su momento, cuando había en realidad poquitas dudas de que la política hidalguense sería la candidata de la oposición, señalé en este espacio que una suerte de instinto de sobrevivencia obliga a imitar al que gana (¡los del Frente entregan y reciben bastones de mando, por favor!). En ese sentido, a estas alturas todo apunta a que consultar a un psiquiatra no le caería mal a ese México que ha visto pasar las oportunidades como quien mira el veloz andar de los trenes en estaciones que llevan el nombre de“Esperanza” y “Cambio” sin jamás abordarlos.
Y sí, señala el lugar común que los ciudadanos tienen los gobiernos que merecen. No olvidemos, sin embargo, que cualquier político peca de “sospechosismo” (¿dónde está, por cierto, Santiago Creel?) desde el momento en que brotan los “lapsus mentales”.
