2025: la venganza que viene
En Alemania, una vocera del gobierno acusó a Musk de querer influir en las elecciones legislativas previstas para el 23 de febrero. El principal asesor de Trump apoya abiertamente al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.
No exagerará quien afirme que este año no pinta bien para la humanidad. Quizás desde los últimos dos o tres lustros Estados Unidos dejó de ser el país más poderoso del mundo (o quizás se le diluyó ese maquillaje), con la enorme sombra de Rusia del otro lado del Atlántico, pero también con la amenaza de China, un Goliat que a inicios del milenio nadie esperaba ver arriba del ring. En ese sentido, el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca sólo empeorará las cosas. Sin embargo, los daños colaterales apenas iniciarán en 2025: con Trump en el poder, el concierto global se someterá a un estado de alerta permanente para los próximos cuatro años cuyas consecuencias, eventualmente, marcarán a las futuras generaciones.
El caso es que un hombre cuya notoriedad se debe en buena medida a las citas que ha sostenido en los tribunales (con su asquerosa cara de circunstancia durante el desarrollo de las audiencias) ya se frota las manos por saciar su sed de venganza. Esa es la palabra: “venganza”. Y llegará dispuesto a todo, con Elon Musk como su poderoso alfil, dotado con licencia para matar. ¿Recuerda usted cuando el multimillonario que financió la campaña del republicano prometió “sacudir el sistema”?
Los efectos ya cobran factura. En Alemania, una vocera del gobierno acusó a Musk de querer influir en las elecciones legislativas previstas para el 23 de febrero. El principal asesor de Trump apoya abiertamente al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (el AfD). El también dueño de X y Tesla estimó que “el AfD es el último rayo de esperanza para Alemania, que está al borde del colapso económico y cultural” (La Jornada, 31-XII-2024). Por lo demás, esa apuesta política no está hecha al azar. Las posturas radicales del AfD han provocado que se le abran investigaciones de parte de la inteligencia del país teutón. ¿Qué mejor manera de alentar de manera retórica el trumpismo que contar con expedientes judiciales en contra?
Por otra parte, y sin ir más lejos, Shamsud Din Jabbar, texano y veterano del ejército de las barras y las estrellas, autor del atentado contra una multitud que festejaba el año nuevo en Nueva Orleans, figura desde ya como la nueva punta de lanza de Trump contra los migrantes: “¡Nuestro país es un desastre, un hazmerreír en todo el mundo!”, escribió Trump en Truth Social. “Esto es lo que pasa cuando tienes fronteras abiertas, con un liderazgo débil, ineficaz y prácticamente inexistente” (Milenio, 3-I-2025).
Hay más. Está claro que lo que lleva de su prolija historia, The New York Times se ha dedicado a hacer periodismo. Cuando se equivoca, normalmente lo reconoce. Nadie es infalible. En mayo de 2023, el almirante José Rafael Ojeda, secretario de Marina del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, desmintió durante una mañanera un reportaje de televisión sobre la producción de fentanilo en México.
En aquella oportunidad, el almirante Ojeda señaló un dato en apariencia contundente: debido a su potencia y alto grado tóxico, no se puede producir esa droga en un laboratorio improvisado, pues el simple contacto con la piel provoca la muerte.
A raíz del reciente reportaje del NYT en el que un par de reporteras graban en una modesta cocina de Culiacán a un “productor” de fentanilo, la presidenta Claudia Sheinbaum y miembros expertos de su gabinete hicieron las aclaraciones correspondientes. El diario de la Gran Manzana, simplemente, respaldó el trabajo de sus reporteras. ¿A quién creerle?, se podrá cuestionar cualquier ciudadano de a pie. En este caso, acaso el problema es que Donald Trump ahora sí toma por verdadero el artículo de un periódico al que siempre ha acusado de mentir. Y seguro prepara su respuesta una vez que vuelva al escritorio del Despacho Oval.
