¡París, liberado!

Los pocos sobrevivientes ya cobran una pensión militar y se les empieza a rescatar en la historia gala, nunca es tarde para reconocer errores y ser agradecidos.

“París, ¡París ultrajado!, ¡París destrozado!, ¡París martirizado!, pero ¡París, liberado! Liberado por él mismo, liberado por su pueblo con la colaboración de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la colaboración de toda Francia, de una Francia combatiente, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna”, con esa emoción Charles de Gaulle, se dirigía a los franceses aquel 25 de agosto de 1944.

Mañana se cumplen 80 años de que París fuera liberado de la Alemania nazi después de cuatro años de invasión. En una acción conjunta de la policía de la ciudad, las fuerzas francesas del interior o mejor conocidas como La Resistencia, la 2ª División del Ejército del General Leclerc y los aliados internacionales lograron que el General Charles de Gaulle, entrara triunfante por la Puerta de Orleans a la ciudad luz.

Desde aquella experiencia tan significativa y muy presente en la historia contemporánea francesa, el país galo se ha aferrado a defender los principios de paz y seguridad mundial. En parte consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, pero también defendidos a ultranza junto con los aliados en el seno de la OTAN desde la firma del Tratado del Atlántico del Norte hace 75 años.

Hoy, Francia y Alemania viven una relación vigorosa, cercana, fraterna y unida frente al contexto internacional. Con la salida del Reino Unido del bloque europeo, son estas dos potencias que tienen el mayor peso económico, político y social, por lo que, indiscutiblemente, son el motor de la Unión Europea.

En varias ocasiones, ambos países han reafirmado su adhesión a los valores fundamentales en los que se funda su relación para hacer frente a los nuevos retos de una actualidad, como lo es, sobre todo, la guerra ruso-ucraniana que está en las fronteras del bloque europeo.  Es paradójico que Rusia, un aliado fuerte hace ocho decenios, hoy es el adversario actual y, por ende, el gran ausente en los festejos conmemorativos tras su “incursión militar” en Ucrania, que pone en riesgo la paz en la zona.

En el marco de esta celebración, Francia anunció una reconciliación con las fuerzas armadas de sus antiguas colonias, de distintos orígenes, que contribuyeron a liberar al conquistador conquistado, como fue el desembarco en Provenza. Sin duda, uno de los episodios más olvidados de la Segunda Guerra Mundial, pero que contribuyó a la liberación de la Francia ocupada desde sus costas del sudeste.

Es acertado, de parte del gobierno de Emmanuel Macron, ponerle fin a un agravio y deuda con todos aquellos soldados que a pesar de ser los artífices de liberar ciudades tan importantes como Montpellier, Marsella o Niza, fueron despedidos poco después por darle prioridad a los franceses blancos dentro de sus fuerzas armadas.  Hoy, los pocos sobrevivientes ya cobran una pensión militar y se les empieza a rescatar en la historia gala, nunca es tarde para reconocer errores y ser agradecidos.

El simbolismo que representa la liberación de París sigue vigente hasta nuestros días, es un recordatorio para la humanidad de la resistencia y resiliencia que los países en desgracia de guerra deben afrontar con dignidad. De igual forma, nos recuerda que a pesar de que la Segunda Guerra Mundial promovió un nuevo orden internacional con organismos multilaterales para resolver disputas de toda índole, nunca serán suficientes los esfuerzos día tras día en pro de una paz duradera.

Ochenta años después, París celebra orgulloso que sigue de pie, maravillando a todo aquel que lo visite. Los pasados Juegos Olímpicos fueron la oportunidad perfecta para mostrar al mundo su grandeza e importancia, al mismo tiempo para reafirmar que sigue siendo vanguardista y cuna de los derechos humanos. Es un ejemplo viviente que siempre será mejor deponer las armas para construir puentes, fomentar la solidaridad y luchar por la paz. ¡Vive la France!

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