Los flautistas de Hamelín de la Casa Rosada
Mañana sabremos si el electorado argentino le brindará su confianza a Milei para agarrar las riendas de un país polarizado que muestra alto grado de ambigüedad, quiere cambio sin cambiar.
La noche del 22 de octubre pasado, alguien respiraba aliviado desde sus aposentos en El Vaticano. A miles de kilómetros de ahí, pese a todo pronóstico, el candidato presidencial argentino, Javier Milei, no conseguía el triunfo “contundente” y sorprendía con una segunda posición que le permitía pasar al balotaje, pero lo obligaba a dar una feroz batalla, remontar y buscar ganar. Atrás quedaron los sueños guajiros de ganar la elección en la primera vuelta como lo vaticinaban.
El autodenominado “libertario” echó toda la carne a la parrilla en este brevísimo inter, previo a la segunda ronda, y mañana sabremos si el electorado argentino le brindará su confianza para agarrar las riendas de un país polarizado que muestra alto grado de ambigüedad, quiere cambio sin cambiar. Por una parte, defiende la utopía peronista a toda costa, pero por otra tiene hambre y deseos de que llegue un verdadero cambio. ¿Se atreverán a romper el status quo de la mano de Milei, tal como lo ofrece?
Por su parte, Sergio Massa, el ministro de Economía que por segunda vez se presenta como candidato presidencial, aunque arropado por el gobierno saliente de Alberto Fernández, no puede echar las campanas al vuelo, puesto que la competencia se observa reñida, así lo reflejan las recientes encuestas.
El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) presentó su evaluación de noviembre del panorama político y electoral rumbo a la segunda vuelta, ahí muestra la aversión existente a Milei, ya que 49.4% de los encuestados declaró que le produce miedo frente a 44.3% hacia Massa. A la pregunta de ¿quién le parece es el más preparado para gobernar?, Massa tiene 46.7% contra 42.9% de Milei.
Dentro de la encuesta, el “león” sale bien evaluado como aquel que será capaz de resolver los problemas de precios e inflación del país. Sin embargo, los argentinos confían que Massa ofrece mayor apertura al diálogo y negociación, además de que se le percibe más cercano a la gente.
Lo que más preocupa a los argentinos sobre las propuestas de Milei son las referentes a los recortes en educación, salud, jubilaciones y asignaciones sociales. Se le concibe como una persona inestable y autoritaria, y por supuesto que la retórica de la dolarización de la economía y la privatización de las empresas públicas son algo que pesa y mucho en su imagen. En una intención de voto nacional, CELAG presenta que 46.7% de los argentinos votaran por Sergio Massa versus 45.3% hacia Javier Milei. En pocas palabras, el final es de fotografía.
Massa está consciente de que en un pestañeo le puede ser arrebatado el triunfo, hace incesantes llamados a la unidad nacional, una unión resquebrajada por el desgaste de tantos gobiernos peronistas. Sin embargo, aún pueden hacer eco sus palabras: “Quiero empezar una nueva historia. Tenemos la oportunidad de enterrar definitivamente la inaguantable grieta y volver al diálogo, a la búsqueda de consensos y a la convivencia. Voy a dejar atrás el camino del odio y la violencia”, asegura el responsable del estado económico del país en el actual gobierno saliente.
Al jaloneo de las encuestas y el uso de redes sociales se suma un ingrediente más, la inteligencia artificial. En esta vorágine de acusaciones, las campañas negras en ambos sentidos han encontrado un gran aliado para mitificar o desmitificar la imagen de ambos contendientes a través de videos, audios, carteles publicitarios, textos, etcétera, por supuestos todos fake. De todo ello se han valido los dos grupos para intentar influir en la decisión de los argentinos. Algo que estamos empezando a ver en nuestro país y que, sin duda, será un ingrediente esencial en nuestras elecciones de 2024.
El papa Francisco teme que su pueblo se deje guiar por flautistas de Hamelín, “son encantadores de gente y las terminan ahogando al son de su flauta”. ¿No está lo suficientemente ahogado el pueblo argentino?
