Latinos a las urnas estadunidenses
De los 244 millones de electores americanos, casi 36 millones son de origen o ascendencia latina y estarán emitiendo su voto en la próxima elección presidencial de Estados Unidos, ya sea a favor de Kamala Harris o Donald Trump. Es indudable que ese 15% de votos sea tan ...
De los 244 millones de electores americanos, casi 36 millones son de origen o ascendencia latina y estarán emitiendo su voto en la próxima elección presidencial de Estados Unidos, ya sea a favor de Kamala Harris o Donald Trump.
Es indudable que ese 15% de votos sea tan codiciado por ambos candidatos, saben que el respaldo de los hispanos podrá hacer la diferencia en estados claves que buscan conquistar, y, aunque el voto latino ha respaldado a los demócratas en las pasadas elecciones, aún no está definido hacía dónde se orientará el apoyo masivo en este 5 de noviembre.
En los eventos de campaña, nunca falta la retórica impulsiva y xenófoba del candidato republicano con respecto a los migrantes; mientras que, Kamala Harris siempre ha sido más moderada y congruente con sus raíces migrantes. Por eso, resultó interesante verlos en un ambiente totalmente hispano en el foro Los latinos preguntan, los candidatos responden, que organizó Televisa Univision.
El espacio sirvió para hablarle de frente a millones de espectadores latinos y contrastar las dos visiones de gobierno con respecto a los temas de interés de la comunidad, pero también para corroborar que, en época de elecciones, todo se vale, hasta morderte la lengua y lograr una transformación draconiana como lo hizo Trump.
En su turno, se vio a una Kamala Harris en una actitud respetuosa, comprensiva y solidaria, por momentos, muy conmovida por las historias de los latinos que se presentaron, y a quienes aseguró que no le eran ajenas por su propio pasado familiar y sus experiencias profesionales.
La palabra que más repitió fue “dignidad”, una palabra bien pensada para describir lo que seguramente miles de hispanos anhelan recuperar tras sufrir por años vejaciones y discriminación en un país en el que muchas veces viven en la sombra.
Kamala aprovechó bien el encuentro para endulzarle los oídos a los hispanos y decirles lo que querían escuchar sobre sus principales temores: migración y seguridad fronteriza, acceso a la salud, vivienda, trabajo y economía, inflación e incremento del costo de vida.
Ratificó su compromiso de presentar de nuevo el proyecto de Ley de Seguridad Fronteriza, combatir al crimen organizado trasnacional y detener el flujo de fentanilo, mantener la independencia del departamento de justicia e impulsar la Ley de Salud a Bajo Precio y respetar la constitución y la democracia.
Reiteró, una vez más, que será la aliada natural de las mujeres en la Casa Blanca y favorable al tema del aborto, porque “hay ciertas decisiones, especialmente en el corazón y en la casa, que el gobierno no debería tomar por nosotros”.
Donald Trump quiso mostrarse un poco más conciliador con la comunidad que ataca reiteradamente, por eso sonaron poco creíbles y vacías sus palabras cuando destacó que mantiene una “gran relación” con los hispanos. Adularlos como “gente muy especial, brillantes y llenos de energía” fueron sus mejores adjetivos con los que intentó seducirlos, para luego burlarse de un mexicano, “vean eso, qué buena cabellera”, soltó muy a su estilo sarcástico.
En lugar de responder a los señalamientos que le hicieron sobre sus políticas controvertidas de deportación, reforma migratoria y cambio climático, prefirió echarse porras y soltar frases que son risibles y anecdóticas: “Soy lo mejor que les ha pasado a los agricultores”, “recibimos en nuestro país a puros excarcelarios y enfermos mentales”, “yo tuve la frontera más fuerte y la mejor economía en la historia del país”, “tuvimos un gobierno muy exitoso”, entre otras fanfarronerías.
Lo único rescatable de su presentación fue su idea obsesiva en la generación de “más empleos”, los cuales muy probablemente no estará pensando en darle a los latinos en primera instancia. No hubo propuestas, compromisos, no hubo más.
En mi percepción, Kamala Harris se reveló como presidenta y Trump como un candidato extraviado, bufón y mal perdedor. Pero tengo claro, que hoy, la demagogia y la polarización rinde frutos en cualquier parte del mundo y, en Estados Unidos no es la excepción.
