En sus marcas, listos... cónclave

Entre los sucesores se encuentra Pietro Parolin, figura clave en las relaciones internacionales de la Iglesia y actual secretario de Estado del Vaticano. Con un perfil moderado, tiene el reconocimiento del ala progresista y conservadora, que lo convierte en un candidato respetado y con posibilidades.

La salud de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, volvió a inquietar a millones de adeptos de la Iglesia católica en el mundo. Enfrentar una neumonía a sus 88 años, no es un tema menor, sobre todo cuando el pontífice ha venido arrastrando diversos problemas de salud desde hace más de dos años.

El papa Francisco, que recientemente celebró su décimo segundo año como sucesor de San Pedro, ha expresado en más de una ocasión que si hubiese un impedimento por cuestiones médicas, no dudaría en renunciar. Parece que esta vez sus palabras lo alcanzaron y la pregunta que ronda desde hace unas semanas en el Vaticano es que, si una vez superado este episodio de salud que aún lo mantiene internado, esté considerando presentar su renuncia.

Desde luego ya empiezan a circular nombres de posibles sucesores, algunos de ellos muy cercanos a la línea progresista que ha marcado el pontificado de Francisco. La cual se ha caracterizado por mayor apertura hacia las uniones civiles entre parejas del mismo sexo y no rechazo a la comunidad LGBTQ+; eliminación del secreto pontificio, con lo que se impide la confidencialidad para proteger a pedófilos dentro del clero.

También ha mostrado una posición favorable para que a nivel internacional se consoliden acuerdos sobre el cambio climático; y varias veces ha sido un crítico categórico en temas referentes a la migración. Eso sin olvidar que se ha lanzado una reforma para darle mayor acceso a las mujeres y que puedan asumir más cargos de responsabilidad dentro de la Iglesia.

Prueba de ello fue lo que anunció hace unas semanas, en plena convalecencia, nombró por primera vez a una mujer, la religiosa Raffaella Petrini, como presidenta de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidenta de la Gobernación del mismo Estado, que en la práctica es algo similar a una “alcaldesa” y es uno de los cargos más importantes en la administración de la Santa Sede, ya que implica la gestión del gobierno y las instituciones del Vaticano. 

Entre los posibles sucesores, frecuentemente se menciona al arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle, quien es considerado uno de los candidatos más fuertes, incluso, se percibe que fue alentado por el propio pontífice a ocupar puestos clave dentro del Vaticano para ese fin. Además, es reconocido que va en sintonía con Bergoglio por su espíritu progresista y su mensaje inclusivo.

Sin embargo, el cardenal Tagle, de 67 años, enfrenta una sombra de ineficiencia y falta de liderazgo en su gestión de 2015 a 2022 al frente de la confederación global de organizaciones caritativas católicas, Caritas Internationalis. Aunque no se le acreditó corrupción o mala conducta es algo con lo que sus críticos intentan desacreditarlo.

Otro en la lista es Pietro Parolin, figura clave en las relaciones internacionales de la Iglesia y actual secretario de Estado del Vaticano. Con un perfil moderado, tiene el reconocimiento del ala progresista y conservadora, que lo convierte en un candidato respetado y con posibilidades.

Entre los conservadores está el cardenal Willem Eijk, de Países Bajos. Es arzobispo de Utrecht y considerado un teólogo tradicionalista. Durante las reformas del Papa sobre moral sexual y la comunión para los divorciados vueltos a casar, se mostró contrario y alineado a la visión conservadora de Benedicto XVI.

Uno de los férreos críticos de Francisco ha sido Raymond Leo Burke. El americano de 76 años se opuso a varias reformas del Papa cuando fungió como prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Su cercanía con los conservadores y ultraconservadores podría generar sorpresas.

La decadencia de la salud del Papa y una conclusión de su papado, cualquiera que sea el motivo, mantiene en vilo al Vaticano. Como en política, también en la Iglesia hay grupos, intereses, ideales, tiempos y lucha por el poder.

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