El tiempo de las mujeres en las Fuerzas Armadas

El servicio militar obligatorio que se ha limitado exclusivamente a hombres, hoy en día en algunos países incluye a mujeres, tanto de forma obligatoria, como voluntaria.

La participación de cinco mil mujeres de los 16 mil efectivos en el primer desfile cívico militar, por el 215 aniversario del Grito de Independencia, que encabezó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue una muestra clara del sello presidencial que viene impulsando esta administración de mayor apertura hacia las mujeres en todos los ámbitos, incluyendo nuestras Fuerzas Armadas.

Estas fiestas patrias cargadas de simbolismos en referencia a la participación de las mujeres en los diversos hechos históricos de nuestro país, indudablemente permean en la sociedad y nos llevan a reflexionar qué tanto ha avanzado México y el mundo en la representación de las mujeres en política, pero también en otros rubros, particularmente en el sector defensa.

De acuerdo con el estudio de la Organización de las Naciones Unidas Hacia la Igualdad de Oportunidades para las mujeres en el sector de la defensa, se destaca que, a casi 25 años de la adopción de la agenda sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad (WPS), aún persiste la necesidad urgente de mayores esfuerzos para garantizar la igualdad de oportunidades para las mujeres en este ámbito.

El informe señala que entre 2016 y 2022 hubo un aumento en un promedio de 27% en el número de mujeres en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, todavía la baja representación de las mujeres en este sector es el reflejo de las significativas barreras sociales, culturales, legales, políticas e institucionales que día a día enfrentan.

 Además, dentro de la cultura institucional del ejército persisten los estereotipos de género, especialmente sobre las capacidades e inclinaciones físicas y psicológicas de mujeres y hombres, y qué tipo de lugares de trabajo son adecuados para las mujeres.

Por ejemplo, las mujeres a menudo se concentran en servicios de apoyo, como logística, administración y puestos médicos, y están fuertemente representadas en áreas legales, administrativas y de recursos humanos, pero no están en roles o unidades de combate y están subrepresentadas en disciplinas como la ingeniería y la tecnología.

Por otra parte, el servicio militar obligatorio que se ha limitado exclusivamente a hombres, hoy en día en algunos países incluye a mujeres, tanto de forma obligatoria, como voluntaria. Sobresalen los casos de Noruega, en donde desde 2015 se implementó la conscripción universal de mujeres y hombres, lo que llevó a un aumento en el número de mujeres que completan el entrenamiento militar básico y posteriormente buscan educación de oficiales. En Israel mujeres y hombres son reclutados a la edad de 18 años bajo una ley militar.

Las mujeres líderes militares en los niveles más altos de la estructura de mando siguen siendo una rareza. Naciones Unidas señala que en 2022, sólo Jamaica tenía a una mujer en tal posición, como jefa del Estado Mayor de la Defensa. En 2023, una mujer asumió, por primera vez, las funciones como jefa de Operaciones Navales en Estados Unidos de América, convirtiéndose en la primera mujer en el Estado Mayor Conjunto. En 2024, Canadá y Nueva Zelanda nombraron a su primera mujer como jefa de Defensa.

A nivel mundial todavía los gobiernos tienen mucho por hacer para acelerar la igualdad de género en su sector de defensa.  La ONU sugiere realizar una evaluación de las barreras que enfrente cada país, desarrollar estrategias de igualdad de género, implementar medidas para cambiar actitudes sociales, cultura institucional y prácticas informales, así como establecer objetivos claros para el reclutamiento, retención, capacitación, promoción y desarrollo profesional de mujeres en la defensa.

No dudo que, entre las niñas y las mujeres que presenciaron o participaron en el desfile militar de nuestro país, germiné la semilla y surja el legítimo deseo de algún día ser la próxima primera mujer secretaria de la Defensa, Marina o Guardia Nacional. Por supuesto, no debemos olvidar que también hay otras posiciones dentro de la administración pública que aún no han sido ocupadas por mujeres. Es su tiempo y nos gustaría verlas también ahí.

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