Carlos, ¿un rey de chocolate?
En la forma en que concibe su coronación “muestra marcados indicios de querer distanciarse de lo tradicional y anacrónico para adaptarse a la nueva realidad del siglo XXI”.
Después de aquel fatídico verano de 1997, tras la muerte de Diana de Gales, se veía poco predecible que Carlos Felipe Arturo Jorge concretaría su propio cuento de hadas, con el final feliz que él deseaba. A sus 74 años, hoy será coronado como Carlos III, rey del Reino Unido y soberano de los catorce reinos que forman parte de la Mancomunidad de Naciones; y sí, Camila, su eterna enamorada y percibida por mucho tiempo como la gran villana de la historia, también será coronada reina.
Pese a que siete de cada diez británicos aún mantiene una opinión positiva y ferviente hacia Lady Di, resulta innegable que, 26 años después, el tiempo fue el mejor aliado para Carlos y Camila para resurgir de sus cenizas. Hoy, el contexto es totalmente diferente, de acuerdo con una encuesta publicada por el Times/YouGov, Carlos III llega a su coronación con 62% de aprobación frente a 30% de opinión negativa. Para Camila, los datos arrojan que casi ronda 50% de positivos, y aunque sus negativos aún representan alrededor de 40%, lo tiene todo para echarse a la bolsa al pueblo británico.
El mismo sondeo presenta que, 63% de los ingleses confía en que Carlos hará un buen trabajo como monarca, y sólo 15% piensa que lo hará mal. De igual forma, el estudio presenta a una monarquía robustecida como forma de gobierno con una aprobación del 60%, frente al 26% de quienes preferirían tener a un jefe de Estado elegido democráticamente y 14 % de indecisos.
Los últimos escándalos que involucran al príncipe Harry y Meghan Markle, así como al hermano del rey, el príncipe Andrés, les han pasado factura a éstos últimos, pero no han mermado la popularidad del resto de la familia real en general, entre quienes destaca el próximo heredero a la corona, Guillermo de Gales, con 73% de aprobación, por encima de su padre, por lo que no sorprende que uno de cada tres anglosajones (35%) considere que Carlos III debería retirarse en algún momento de su reinado y cederle la corona.
Diego Gómez Pickering, exembajador de México en Reino Unido, afirma que el soberano británico tiene la oportunidad para mostrar su verdadera personalidad, de la cual sólo “conocemos pinceladas a través de sus opiniones muy fehacientes sobre el cambio climático, la diversidad cultural y religiosa de su país”. Pero todo parece indicar que en la forma en que concibe su coronación “muestra marcados indicios de querer distanciarse de lo tradicional y anacrónico para adaptarse a la nueva realidad del siglo XXI”, sostiene.
Carlos III tiene la atención internacional, y ante sí, el reto de mostrarse como un líder mundial más allá de las fronteras de su país y la mancomunidad. Si no quiere pasar a la historia como un rey bisagra, tendrá que sacudirse la imagen que durante mucho tiempo ha permeado sobre él, la del príncipe incomprendido, tímido, débil y más preocupado por proteger su relación amorosa con Camila por sobre todas las cosas.
Sin duda, así como el tiempo fue su mejor aliado también es su enemigo, si el rey británico permanece en el trono por lo menos dos décadas, ¿le será suficiente para construir un legado? Si resulta tan longevo como los miembros de su familia, su sucesor, el príncipe Guillermo, aquél que muchas veces se le consideró ascender en una etapa jovial para revitalizar a la monarquía británica, no lo será sino pasados sus sesenta años.
ANECDOTARIUM
Es bien sabido que al monarca le fascina la arqueología mexicana, especialmente, el periodo posclásico maya que conoce por estudios y pasión, por eso, en su última visita a México, en 2014, le dedicó un espacio a su agenda para conocer la zona arqueológica de Edzná, en Campeche. Lo hizo sin el acompañamiento de su amada Camila, porque el desplazamiento implicaba un trayecto por helicóptero y la nueva reina tiene una aversión a este tipo de viajes.
