Volver a empezar
A estas alturas del mes de junio, los mexicanos debiéramos ya abandonar el sainete de las encuestas y los pronósticos predeterminados, así como el intercambio de insultos y descalificaciones o la aparición de acusaciones que, en todo caso, deben ser pasto de las vacas ...
A estas alturas del mes de junio, los mexicanos debiéramos ya abandonar el sainete de las encuestas y los pronósticos predeterminados, así como el intercambio de insultos y descalificaciones o la aparición de acusaciones que, en todo caso, deben ser pasto de las vacas gordas del Poder Judicial. Aun y cuando no tengamos formalmente un procurador general de la República, alguna autoridad debe hacerse cargo de las graves imputaciones que se han hecho, investigar y perseguir a quien resulte responsable.
Me queda perfectamente claro que, desde hace muchos años, México no tiene en realidad una Procuraduría General de Justicia como se debe; ergo, mis ilusiones de avance en ese sentido no tienen futuro.
No obstante, creo que, independientemente del resultado de las elecciones del primero de julio, lo mismo a nivel Presidencia de la República que a instancias de estados donde corresponda o en lo federal a la renovación del Congreso, los mexicanos tenemos la obligación moral de sacudir el árbol de nuestra vida electoral para hacer caer todas las manzanas podridas; eventualmente, talarlo, desenraizarlo y plantar uno nuevo.
Estoy muy lejos de atribuirme los méritos o calificaciones para siquiera insinuar los caminos que estos nuevos procesos deben tomar. Puedo, sin embargo, recoger lo que he escuchado mayormente en diferentes foros como necesidades básicas.
Urge replantear el financiamiento de los partidos políticos. Esto conduciría a campañas menos estridentes en términos de anuncios y más consistentes en lo que a conceptos se refiere. Los partidos deben generar los recursos que necesitan para su propaganda, a partir de las contribuciones de sus militantes o de los donativos de sus simpatizantes. Los tiempos oficiales en los medios electrónicos de comunicación deben desaparecer, son ilegales por inequitativos.
Ante la combinación de la dispersión de preferencias y su polarización, se antoja inevitable acudir a la segunda vuelta: Es la única forma de tener la certeza de que quien nos gobierna tiene la mayoría de las preferencias.
La eliminación del anacrónico fuero es una vieja exigencia de los mexicanos, quienes se han dado cuenta de que solamente ha servido para garantizar la impunidad de pillos muy pillos. Igualmente, se exige la desaparición de los candidatos a legisladores por la vía plurinominal, sutil instrumento de compra de complicidades y promoción de pesos muertos.
Si, para abrir boca pudiésemos avanzar por aquí, los mexicanos íbamos a estar menos descontentos. Hay que decir que ninguno de los candidatos presidenciales que hoy tenemos se ha ocupado de estos importantes temas.
PILÓN 1.- Tiene razón don Jerónimo Hernández, quien me honra con su lectura y su atención. Me equivoqué al hacer una alusión oblicua a la frase de que la religión era el opio del pueblo, en referencia a la Copa Mundial de Futbol. Yo escribí que la frase era de Lenin, pero no es cierto. La frase la escribió Karl Marx en su Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. El error es claro; el principio sobrevive.
PILÓN 2.- No me lo tomen a mal, pero ya estaba harto de que me dijeran que todas las encuestas ratifican que este arroz ya se coció y que Andrés Manuel ya ganó las elecciones de julio. Igualmente me sentía ayer: Todos los sabios del futbol de este país decían que la selección alemana iba a ganar por tremenda goliza a los ratoncitos verdes. Resulta que no fue así y desde ayer por la tarde todos se llaman a sorpresa. Lo que me dice que en la política no hay nada escrito.
