Viajera que vas…
El descenso de Angela Merkel se debe, fundamentalmente, a la nueva corriente xenofóbica que, originada en Europa, se ha diseminado por todo el mundo. Hay un pavor tremendo por la migración en estos tiempos
No rompas más corazones…
Luis Arcaraz, Viajera
En el verano de 1954, a Horst y Herlind Kasner, ambos de ascendencia polaca, les nació en Hamburgo una regordeta hija a la que llamaron Angela Dorothea. Cuando la niña tenía pocas semanas de nacida, a su padre, pastor luterano, le asignaron una grey en Brandenburgo, en la parte de Alemania asignada a la entonces URSS; ahí la niña creció y luego se mudó a Leipzig y en la Universidad que entonces se llamaba Karl Marx se graduó en química cuántica.
Por ahí conoció y casó con Ulrich Merkel, de quien se divorció cinco años después, conservando su apellido. Nunca tuvieron hijos. Pero ella sigue siendo Angela Merkel. Canciller, que así le dicen ahí al primer ministro, de una de las más poderosas economías del mundo. Alemania.
Cuando los señores del poder político decidieron poner un poquito de orden en el desorden que en Europa habían armado después de la Segunda Guerra Mundial, la señora Merkel hizo carrera política a la sombra de Helmuth Kohl y acabó siendo la verdadera Dama de Hierro en Europa, como primer ministro de Alemania y lideresa factual de la Unión Europea hasta el día de hoy. Se irá el año que viene, derrotada.
El descenso de Angela Merkel se debe, fundamentalmente, a la nueva corriente xenofóbica que, originada en Europa, se ha diseminado por todo el mundo.
Hay un pavor tremendo por la migración en estos tiempos.
De los turcos por el sur de Alemania, de los hondureños por nuestro istmo, de los africanos por Italia o Francia, de los mexicanos por Texas o California. De los pakistaníes en las islas británicas. Engarróteseme ahí, parece ser la regla. Que nadie se mueva. Que nadie se mude de hogar, que quiere decir calor. Solamente los caracoles y las tortugas llevan encima de sus lomos su propia casa.
De cierta forma, los seres humanos somos todos migrantes. Nadie se queda donde nació porque eso equivale a la muerte. El movimiento es el motor de la civilización.
Ojalá que nos sigamos moviendo.
PILÓN.- Puesto que todo el mundo puede en este país hacer consultas, yo lanzo la siguiente: ¿a un mes de distancia, el vapuleado presidente Peña Nieto debiera renunciar? Yo creo que ya lo hizo.
