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           Money makes the World go round,

           the World go round, the World go round

           John Kander, Fred Ebb,

           Money makes de world go round, del musical Cabaret

Durante más de dos años, la Bolsa norteamericana de valores no había sufrido un desplome como el del miércoles pasado. En promedio, las acciones de las empresas de tecnología cayeron más de tres puntos porcentuales. El papel de Apple bajó casi cinco. En el trasfondo de este miércoles negro se encuentra el conflicto comercial entre el gobierno de Trump y el de China, y el incremento de las tasas de interés que adoptó el banco central de Estados Unidos. Medida que tiene muy molesto a Donald Trump.

Las tasas de interés son una espada de doble filo. Por un lado, son indicio de una economía fuerte con tendencia a crear más empleos, como ha sucedido durante el trumpismo. Por otro lado, hace más caro el dinero que los bancos nos prestan; en consecuencia, el mercado inmobiliario, que es un indicador de progreso, lógicamente se estancará. Los intereses para comprar una casa andan en el 5%, cifra alta para el mercado estadunidense.

El juego de vencidas entre China y Estados Unidos afecta directamente a las empresas de tecnología, las que dependen de los microchips y la mano de obra barata de China. Por eso, los manejadores de valores comenzaron desenfrenadamente a vender el miércoles. Los efectos de este pánico se sintieron de inmediato en las bolsas de Asia y Europa. Tienen que repercutir en México y su dependiente economía. Es previsible que, en cuestión de horas, el dólar norteamericano supere en las casas de cambio la línea de los 20 pesos por pieza.

No solamente eso: la elevación de las tasas de interés es presagio de una inflación creciente. Una inflación pequeña en Estados Unidos quiere decir un incremento mayor en la inflación mexicana. Sin duda, vivir nos va a costar más en nuestro país y los créditos, no solamente los hipotecarios, van a ser más onerosos; no quiero yo saber a cómo se van a poner los intereses de las tarjetas de crédito o de las cosas que se compran fiadas.

Si algo puede presumir la administración de Enrique Peña es haber mantenido, tal vez artificialmente, la inflación, para que no se disparara a cifras de doble dígito. Cuando el crecimiento de una economía está por debajo de su inflación es una señal de alarma. La economía de México no acaba de llegar al 4% en un año. La inflación se acerca peligrosamente al cinco. La perspectiva inmediata no parece optimista.

La buena noticia es, al mismo tiempo, la mala: Donald Trump es impredecible. De la misma manera en que puede intensificar la guerra económica con China, la puede suspender o suavizar. Y eso nos pega a nosotros. Su meliflua descripción del presidente López Obrador puede pasar al otro extremo, llevándolo a extremar su amenaza que limita las posibilidades de que México haga acuerdo de comercio libre con los chinos.

Por lo pronto, hay que ser cautelosos con los gastos; en lo personal y en lo colectivo. Porque, al querer o no, el dinero es lo que mueve al mundo.

PILÓN.- El cambio climático es algo que hemos permanentemente desestimado como individuos y como colectivos. Resulta peor cuando ponemos la autoridad sobre nuestros colectivos en personas que no tienen la capacidad para darse cuenta de las calamidades que el calentamiento global provoca ya, y tendrá más graves consecuencias para nuestra vida. Y la de nuestros hijos y la de nuestros nietos. Y no hay marcha atrás.

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