Francamente…

Como si tuviera pocos motivos de ruptura, la sociedad española enfrenta ahora el dilema de qué hacer con los restos de Francisco Franco, llamado caudillo de España por la gracia de Dios, como rezaban antes las monedas de la peseta, previa al establecimiento del euro como ...

Como si tuviera pocos motivos de ruptura, la sociedad española enfrenta ahora el dilema de qué hacer con los restos de Francisco Franco, llamado caudillo de España por la gracia de Dios, como rezaban antes las monedas de la peseta, previa al establecimiento del euro como moneda oficial del país.

A unos 58 kilómetros de Madrid sobre la sierra de Guadarrama, se encuentra el Valle de Cuelgamuras, municipio de San Lorenzo de El Escorial, comunidad de Madrid. Se le conoce mejor, mundialmente, como el Valle de los Caídos, gigantesco monumento, supuestamente, en honor de los muertos de la Guerra Civil Española, entre 1936 y 1939.

Se le conoce también y mejor como la mayor fosa común que existe en España. Es la tumba de 33 mil 847 cadáveres que fueron llevados ahí de diferentes cementerios sin, aparentemente, considerar de qué lado de las dos Españas habían combatido y perdido la vida.

La mayoría está irreconocible porque sus cuerpos, muchos, fueron tomados como argamasa en la construcción de la enorme cruz que corona el montículo y que mide 150 metros de alto por 24 metros del anchor de los brazos y en la edificación de la subterránea Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Además de ser la mayor fosa común de España es el cementerio más distinguido. Ahí, en el centro de la nave de la Basílica están las tumbas, lado a lado, de Francisco Franco Bahamonde y de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, tronco ideológico del franquismo. Primo de Rivera, de paso, es el protagonista involuntario de la película Los soldados de Salamina, que ilustra el crudo fondo de la Guerra Civil.

El asunto es que el gobierno español decidió, el pasado septiembre, que los restos de Franco no tienen por qué estar en tan privilegiado lugar y que han de ser exhumados. La decisión ha sido aplaudida por los españoles. Por lo menos, la mitad y algunos más. Pero los otros no estuvieron de acuerdo.

Luego de pugnas de oratoria, la familia Franco aceptó la exhumacion de los restos del caudillo; no fue tan fácil, sin embargo, la familia Franco exige que los restos del dictador sean sepultados en la Catedral de la Almudena, en Madrid, en sitio prominente, y que en su reinserción al mundo de los fiambres se le rindan plenos honores militares, incluyendo cañones de salva.

El sitio escogido por las familias Franco no es cualquier baba de perico. Se trata de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, el principal templo católico de Madrid y se encuentra, precisamente, frente al Palacio Real. Debe su nombre a que se edificó en el siglo XVIII, encima de una mezquita y una instalación militar.

Al-Mudayna, en árabe quiere decir ciudadela. La leyenda cuenta que el rey Fernando andaba buscando entre los restos del enclave musulmán la imagen de una virgen que había sido empalada ahí para protegerla de los infieles. Sin encontrarla, se puso en oración hasta que un muro cayó y la imagen reapareció. Milagrosamente.

Franco tendría que orar mucho más para que cayeran los muros de la oposición a que su cuerpo sea, nuevamente, enterrado con los honores que se le rindieron en su primera muerte. Éste es otro mundo, otra España, otro Franco.

PILÓN.- A tres años de su ejercicio como gobernador “independiente” de Nuevo León, solamente cuatro y medio de sus votantes volverían a cometer el error de darle su voto a Jaime Rodríguez. En la encuesta de un periódico nacional, se afirma que 83 por ciento de los votantes no emitirían el voto en su favor si hubiera reelección y la pretendiese.

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