¿Quién no llega a la cantina exigiendo su tequila..?
Ahorita solamente yo les pido, que toquen otra vez la que se fue. José Alfredo Jiménez, Tu recuerdo y yo. Todo parece indicar que el juego político mexicano a partir de anteayer es ¿quién da más? Se ...
Ahorita solamente yo les pido,
que toquen otra vez la que se fue.
José Alfredo Jiménez, Tu recuerdo y yo.
Todo parece indicar que el juego político mexicano a partir de anteayer es ¿quién da más?
Se trata, dícese, de que los partidos aporten de su pecunio el mayor monto para un indefinido capital destinado a la sepultura de muertos, la reconstrucción de hogares, la cura de heridos, el remedio de las almas lesionadas y, para los políticos, capitalizar una tragedia.
En un juego de espejos, los partidos políticos nos están tratando de convencer de que en generosa actitud nos van a regalar algo de su patrimonio. Que no se nos olvide que, en todo caso y si esto camina, solamente nos estarán regresando algo que es nuestro. En la parla gringa, nada es gratis. Algo quieren a cambio.
En esta circunstancia que la naturaleza nos propinó, los más inteligentes resultaron los estrategas del PRI; fueron dos pasos más allá del oportunismo de Andrés Manuel. No solamente entregar los fondos del cuarto trimestre de su millonario estipendio, sino renunciar permanentemente a esos fondos mal habidos que les entrega el Estado, y simultáneamente desaparecer los diputados y senadores plurinominales.
El movimiento de Peña Nieto y Ochoa Reza se asemeja mucho a la actitud que se ve en los casinos de todo el mundo: el que está a punto de salir despelucado del centro de juego pone todas sus fichas a un color.
Es doble o nada; para seguir jugando, claro.
En la opinión generalizada, hoy, hoy, hoy, la simpatía hacia el PRI-gobierno que andaba arrastrando la cobija y ensuciando el apellido, ha subido notablemente. La figura del presidente Peña de turista en los sitios damnificados abonó de manera importante en favor de su imagen; mucho le ayudó la ausencia de autoridades hace 32 años. Cuando se inventó la sociedad civil y la solidaridad nacional.
Sí, es cierto; éste es otro México. Tal vez por eso hay menos muertos y heridos que en 1985. Yo podría decir, como muchos de mis seres queridos, a Dios gracias. Si Dios no hubiera querido que 20 mil seres humanos murieran hace 32 años, no hubiera movido la placa de cocos, allá muy por debajo del mar.
Don Jesús Reyes Heroles diseñó un nuevo sistema político nacional. En 1977, al hablar con la representación presidencial en el informe del gobernador Rubén Figueroa, dio a conocer el inicio de las reformas políticas más importantes, salvo la que ahora es inevitable: romper el monopolio del PRI, tan anquilosado y prescindible como somos los abuelos, para inventar un simulacro de democracia. Más partidos con más lana, naturalmente del erario, a su disposición.
Representantes plurinominales al Congreso, también por cuenta de la generosa cartera. El tema hoy es esa cartera, precisamente. Todos los mexicanos estamos de acuerdo en reducir el estipendio que le damos a los partidos políticos para darle cuerpo a esa democracia escénica que vivimos. La alternativa es que alguien más les va a dar ese dinero a cambio de lo mismo: participación en el poder.
El sistema electoral norteamericano se basa en que todos los aspirantes al poder político piden y obtienen de los particulares, ricos y pobres, contribuciones a sus campañas. Bajo un control u otro, a nadie se le escapa que esos donativos acabarán cobrando su factura. De la misma manera que los gobernantes mexicanos pagan, con creces, los apoyos obtenidos, a los particulares o sus compañías contratistas fantasma o no. No nos hagamos pendejos.
En las iniciativas recién lanzadas para modificar o no la Constitución y las leyes que de ella emanan sobre el financiamiento de los partidos, la única pregunta es cómo vamos a hacernos pendejos. Por lo pronto, los partidos políticos dicen que les están sirviendo ya la del estribo, que diría José Alfredo.
