¿Noche de qué?
Cien mil euros ofrece el Estado alemán en la cacería por el causante de la tragedia navideña de Kurfürstendamm; se trata de un inmigrante rechazado en proceso de asilo, que estaba a la espera de su pasaporte para pasar a ser un deportado más y que no se le ocurrió ...
Cien mil euros ofrece el Estado alemán en la cacería por el causante de la tragedia navideña de Kurfürstendamm; se trata de un inmigrante rechazado en proceso de asilo, que estaba a la espera de su pasaporte para pasar a ser un deportado más y que no se le ocurrió más que echarse encima de los compradores de un mercadillo navideño muy concurrido. Un turco musulmán se metió de guardia de seguridad para darle cuatro balazos por la espalda al embajador ruso en Angora en la inauguración de una exposición fotográfica. Una cadena de irresponsables omisiones y corruptos acuerdos deja una treintena de muertos en Tultepec, tierra de pólvora y pirotecnia. El mundo entero se sacude un día sí y otro también ante la perspectiva que se abre a partir del 20 de enero con la llegada de Donald Trump al mando del país más peligroso del mundo
¿Y así quieren celebrar una noche de paz?
El exterminio no se da solamente en Siria; ahí suceden las manifestaciones más bestiales de la barbarie, pero hay otras formas de la guerra injusta. El hambre, la miseria, la injusticia, que supieron inundar el Maghreb para atraparlo en la pinza que forma la herencia del sur oprimido con la avaricia de la Europa que nunca dejará de ser colonialista tiene manifestaciones más lacerantes que los bombardeos de Assad o de Rusia.
El Mediterráneo hormiguea de lanchas llamadas pateras repletas de auténticos mojados o balsas inflables con un centenar de hombres y mujeres a horcajadas sobre los tubos nunca ideados para llevar personas. Las mujeres de Honduras, Guatemala y El Salvador llegan, cuando —como dicen— Dios les presta vida, después de innumerables violaciones, extorsiones, robos y vejaciones, particularmente por parte de los policías mexicanos.
Cada día nos sorprendemos de la manera en que se producen los cambios climáticos y no tenemos más explicación que los caprichos de la naturaleza, sin que nos pase por la cabeza la idea de que todos los caprichos de la naturaleza son simplemente consecuencia de la conducta humana. El cielo de la Ciudad de México se parece cada vez más al de Beijing, y las autoridades de una y otra ciudad lo atribuyen al exceso de vehículos automotores que por sus calles circulan. El acuerdo de París para proteger el medio ambiente sigue siendo un papel que los jefes de estado ni siquiera conocen, ya no digamos respetan.
¿Y así vamos a celebrar mañana una noche de amor?
No tiene importancia que la fecha real del nacimiento de Jesús sea desconocida; lo único cierto, según los leves indicios bíblicos, es que el Nazareno haya nacido alrededor de agosto o septiembre según nuestro calendario y que la Natividad la celebremos en una fecha de fiesta pagana alrededor del solsticio de invierno cuando es la noche más prolongada y comienza a crecer el día con más horas de sol. Lo único importante es que las fiestas navideñas, como todas las fiestas que hemos inventado, son un cúmulo de hipocresía y simulaciones.
Una escenografía de grandes efectos en el gran teatro del mundo.
